Mientras la educación en la Ciudad de Buenos Aires enfrenta una de sus peores crisis, con niveles alarmantes en comprensión lectora y matemáticas, el gobierno de Jorge Macri anunció una medida que generó una fuerte polémica: la incorporación del guaraní en algunas escuelas porteñas.
El anuncio despertó críticas en redes sociales y en el ámbito educativo. Mientras los informes revelan que 4 de cada 10 niños de primer grado no reconocen las letras y que 6 de cada 10 estudiantes de séptimo grado no pueden resolver problemas matemáticos básicos, la decisión del jefe de Gobierno parece alejada de las prioridades urgentes del sistema educativo.
Si bien el guaraní es una lengua con valor histórico y cultural, especialmente en Paraguay, su utilidad en la vida cotidiana y el mercado laboral de Argentina es mínima. En cambio, el inglés, idioma clave en negocios, tecnología y ciencia, sigue sin ser plenamente incorporado en muchas escuelas porteñas.
Esta política educativa genera preguntas sobre las verdaderas intenciones del gobierno. Según Jorge Macri, el objetivo es fomentar la "comprensión de otras culturas". Sin embargo, la decisión se anunció poco después de una reunión con el presidente de Paraguay, lo que lleva a muchos a sospechar que se trata más de un gesto político que de una respuesta real a las necesidades educativas de los alumnos.
El debate está instalado: mientras los países desarrollados refuerzan la enseñanza de inglés desde edades tempranas, en la Ciudad de Buenos Aires se impulsa una iniciativa que muchos consideran simbólica y sin impacto real en la calidad educativa.
El desafío sigue siendo el mismo: preparar a los alumnos para un mundo cada vez más competitivo. ¿Es la enseñanza del guaraní la respuesta a esta crisis o solo una estrategia de imagen? Esa es la pregunta que muchos se hacen hoy.