Argentina logra récord histórico en exportaciones agroindustriales

Hay un número que pasó casi desapercibido, pero que explica mucho más de lo que parece. No es solo una cifra récord: es una señal de cambio que impacta en dólares, empleo y producción.

29-01-2026 - Por Crítica Argentina

Hay un número que pasó casi desapercibido, pero que explica mucho más de lo que parece. No es solo una cifra récord: es una señal de cambio que impacta en dólares, empleo y producción. ¿Qué pasó realmente con las exportaciones agroindustriales de Argentina en 2025?

Durante este año, Argentina alcanzó un récord histórico en exportaciones agroindustriales. Según datos oficiales, el país exportó 115,41 millones de toneladas, el volumen más alto registrado en al menos los últimos siete años. El dato marca un punto de quiebre tras un largo período de estancamiento, pérdida de competitividad y retroceso productivo.

El crecimiento interanual fue del 12%, una suba fuerte que confirma la reactivación del sector. Pero no solo aumentó la cantidad exportada: también creció el valor. Las ventas externas del complejo agroindustrial llegaron a 52.337 millones de dólares, lo que representa una mejora del 9% frente al año anterior, incluso en un contexto internacional complicado y con precios inestables.

Uno de los puntos más relevantes del informe es que el crecimiento no estuvo concentrado en pocos productos. Un total de 132 productos agroindustriales alcanzaron su mayor volumen exportado en al menos siete años. En conjunto, estos productos explicaron 42 millones de toneladas, el 36,5% del total exportado, lo que muestra una expansión más pareja y profunda del sector.

Este desempeño refleja un cambio de tendencia. Durante años, el agro operó bajo reglas poco claras, alta presión impositiva y fuertes intervenciones que desalentaban la inversión. En 2025, el nuevo esquema económico empezó a mostrar resultados concretos: menos trabas, menos burocracia y mayor previsibilidad.

La desregulación impulsada por el Gobierno permitió que los productores vuelvan a planificar a largo plazo. Con reglas más simples, el sector respondió rápido, aumentando producción y exportaciones. El récord histórico no aparece de un día para otro: es la consecuencia directa de liberar capacidad productiva que estaba frenada.

El impacto va más allá del campo. El crecimiento de las exportaciones agroindustriales fortalece la entrada de dólares, mejora la balanza comercial y genera empleo en el interior del país. En un escenario global exigente, Argentina mostró que sigue siendo competitiva cuando se alinean los incentivos.

 

El mensaje es claro y fácil de entender: cuando se deja producir, el agro produce. Y cuando produce, empuja al resto de la economía. Con estos números, la agroindustria vuelve a consolidarse como uno de los motores centrales del crecimiento argentino.