Esa es la pregunta que muchos se hacen y que tiene una respuesta incómoda. Lo llamativo no es solo el viaje, sino quién organiza el evento, cuánto dinero se mueve y qué rol juega el presidente argentino en una cena privada que promete millones. Ahí empieza la historia.
Para alguien que dice no disfrutar de los aviones, subirse por decimoquinta vez rumbo a Estados Unidos no parece un detalle menor. Sin embargo, el próximo 10 de febrero, Javier Milei volvería a Miami para asistir a una gala en Mar-A-Lago, el exclusivo resort de Donald Trump, donde será la figura central del evento llamado Prosperidad Hispánica.
Mientras en Argentina siguen activos los incendios en la Patagonia, los problemas económicos y las tensiones internas de poder, el Presidente se mostrará lejos de la Casa Rosada, rodeado de empresarios, financistas y referentes del conservadurismo internacional. El conductor de la noche será el periodista español Javier Negre, y el organizador del evento es “Tony” Delgado.
Delgado no es un improvisado. Ya organizó galas similares en el mismo lugar y esta vez pagó un millón de dólares solo por alquilar los salones de Mar-A-Lago. El negocio está en las entradas:
100 mil dólares el pase “Diamond”, con mesa privilegiada y foto individual.
50 mil dólares por mesas intermedias y fotos grupales.
25 mil dólares para acceso parcial sin cena formal.
10 mil dólares para ingreso, fotos en la alfombra roja y menciones en redes.
El objetivo es claro: recuperar y multiplicar la inversión, además de ganar peso en el lobby político y empresarial. La pregunta inevitable es otra: si se paga para compartir mesa con Milei, el Presidente cobra o no por su presencia?
“Tony” Delgado y su esposa, Gabriela Berrospi, fundaron Latino Wall Street, un emprendimiento que se presenta como educativo y financiero para la comunidad hispana en Estados Unidos. Se muestran como filántropos y referentes del “éxito emprendedor”, con apodos grandilocuentes: “el Rey de Puerto Rico” y “la Reina de Wall Street”.
Delgado también integra la CPAC, la cumbre conservadora internacional de la que Javier Milei es aliado. Ese vínculo explica visitas frecuentes a la Casa Rosada, reuniones con funcionarios y hasta tours organizados por Argentina con acceso a la Casa de Gobierno. En la gala de Mar-A-Lago estará presente Mercedes Schlapp, en representación de la CPAC, y también el empresario argentino Rodolfo Hyland, ligado a La Libertad Avanza en Tigre.
El dato que genera mayor ruido es otro. Anthony Delgado tiene antecedentes judiciales en Estados Unidos por causas vinculadas a la venta y distribución de drogas, con condenas entre 2009 y 2013. Aun así, fue recibido en ámbitos oficiales y compartió encuentros con Javier Milei, tanto en Miami como en Argentina.
El 10 de febrero, Delgado será el anfitrión de una cena privada donde se moverán millones y el protagonista será el presidente argentino. No es un acto oficial. Pero la investidura viaja igual. Y la pregunta final sigue abierta: ¿qué inversiones reales para Argentina pueden salir de ahí?