Nadie lo esperaba con tanta fuerza, pero pasó. Cuando bajó el telón de la edición 60 del Festival de Jesús María, una pregunta empezó a repetirse en todo el norte cordobés: ¿cómo un evento cultural logró mover tanto dinero y revitalizar a toda una región?
La respuesta está en los números, pero también en el contexto. El festival cerró con un Récord histórico de impacto económico, impulsado por un escenario clave: un clima de estabilidad financiera que volvió a activar el consumo genuino. Familias enteras pudieron volver a gastar en recreación, turismo y cultura, algo que no ocurría desde hacía años.
El movimiento no se sintió solo dentro del predio. Comercios, hoteles, gastronómicos y servicios de Jesús María y localidades vecinas trabajaron a pleno durante todas las jornadas. El festival funcionó como un motor económico real, con beneficios directos para la economía local.
El intendente Federico Zárate destacó que el evento dejó de ser solo un espectáculo para convertirse en una herramienta concreta de desarrollo regional. Cada edición genera trabajo, circulación de dinero y oportunidades para pequeños y medianos comerciantes que dependen de estas fechas para sostener su actividad anual.
La presencia del presidente Javier Milei durante el festival también marcó un punto político fuerte. Su participación puso en valor un modelo de gestión basado en la autonomía, la transparencia y la organización independiente, lejos de estructuras estatales pesadas. Para muchos organizadores, esa independencia fue clave para sostener el crecimiento incluso en contextos económicos difíciles.
Otro dato que explica el éxito fue el cambio en el perfil del público. La combinación de folklore, cuarteto y cumbia logró atraer a una audiencia más joven. Según estimaciones oficiales, cerca del 65% de los asistentes tuvo entre 18 y 40 años. Esto no solo renovó el público, sino que eliminó jornadas flojas y mantuvo un nivel alto de convocatoria durante todo el festival.
En términos económicos, el impacto total alcanzó los $105.000 millones. Para dimensionarlo: esa cifra equivale a casi tres veces el presupuesto anual del municipio. Lo más importante es que las ganancias no quedan concentradas, sino que se destinan a 24 cooperadoras escolares de la región, fortaleciendo la educación pública con recursos genuinos.
Así, el Festival de Jesús María no solo celebró su aniversario número 60. También se consolidó como un ejemplo de gestión eficiente, impacto económico real y continuidad cultural. Y dejó una certeza: cuando hay organización, independencia y público, la cultura también puede ser motor de crecimiento.