Falta menos de un mes y hay una fecha que el Gobierno guarda bajo siete llaves. Ese día puede empezar a definirse una de las discusiones más sensibles del año en el Congreso. La pregunta que muchos se hacen es simple: cómo y cuándo se va a debatir la reforma laboral que impulsa el oficialismo. Acá te lo explicamos, paso a paso y sin vueltas.
A medida que se acerca el tratamiento en el Senado, el Gobierno decidió acelerar en dos frentes al mismo tiempo: la política y la técnica. La estrategia ya está trazada y tiene un punto de partida claro.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convocó a la mesa política para este viernes 16 de enero en la Casa Rosada. Será la primera reunión formal del año y servirá para ordenar la estrategia parlamentaria y ajustar los últimos detalles del proyecto que el Ejecutivo quiere llevar al recinto entre el 10 y el 11 de febrero.
La iniciativa, conocida como reforma laboral o “modernización laboral”, es una de las apuestas centrales del Gobierno para este verano. En el oficialismo creen que el texto ya pasó por suficientes cambios y que ahora es momento de cerrar filas para encarar el tramo final del debate legislativo.
Del encuentro en Balcarce 50 se espera la presencia de figuras clave del oficialismo: la jefa del bloque en el Senado, Patricia Bullrich; el asesor presidencial Santiago Caputo; el ministro del Interior Diego Santilli; y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. No se descarta que también participe Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. La reunión será encabezada por Adorni, que buscará alinear a todos detrás del mismo objetivo.
Ese mismo viernes comenzará a trabajar el equipo técnico designado por Bullrich en el Senado. Según reconocen en el Gobierno, no habrá cambios profundos en el texto que ya obtuvo dictamen en diciembre. Los ajustes apuntarían, en todo caso, a cuestiones tributarias que quedaron abiertas tras el rechazo de un capítulo del Presupuesto.
Desde la Casa Rosada aseguran que hay margen para dialogar con gobernadores y sectores de la oposición que suelen acompañar, con la idea de sumar votos sin vaciar el proyecto. La consigna es clara: negociar, pero sin recortar el contenido central.
En el entorno de Santiago Caputo repiten que el texto actual refleja la posición del Gobierno y recuerdan que ya fue modificado varias veces respecto de la versión original. Por eso, descartan nuevos cambios de peso.
La estrategia apunta a un trabajo coordinado entre el Senado y Diputados. La idea es que el texto que salga de la Cámara alta se apruebe igual en la Cámara baja, para evitar demoras y vueltas innecesarias.
Entre el 16 y el 26 de enero trabajará el equipo técnico encabezado por la abogada Josefina Tajes, con reuniones abiertas a asesores y senadores interesados. Luego, desde fines de enero hasta el 10 de febrero, comenzarán los encuentros formales entre senadores, ya con la mirada puesta en el recinto.
En el Gobierno se muestran confiados. Creen que el clima político es favorable y que, otra vez, en las charlas con gobernadores aparecerán pedidos ligados a recursos y temas impositivos. Todo eso se discutirá mientras corre el reloj hacia una fecha que puede marcar un antes y un después.