El equipo económico de Javier Milei decidió romper un tabú regulatorio vigente desde la hecatombe del 2001. A través de un nuevo esquema, las entidades financieras podrán prestar divisas a cualquier compañía del país, sin importar si genera ingresos genuinos en esa moneda. La Casa Rosada resolvió flexibilizar el acceso al crédito en moneda extranjera para intentar reanimar la alicaída actividad fabril.
La presentación estuvo a cargo del titular de la cartera económica, Luis Caputo, quien defendió la medida como un paso indispensable. “Hasta ahora, los bancos con sus depósitos en dólares solo podían prestarle dólares a las empresas que generaban dólares o las que tenían garantías de empresas que generaran dólares. Hoy estamos extendiendo esa posibilidad a todas las empresas, pero dentro de un marco macroprudencial”, precisó el funcionario.
Para amortiguar eventuales corridas o quebrantos, la normativa fija que los bancos únicamente podrán destinar hasta el 15% de sus colocaciones a este segmento. Además, el Banco Central retocará las exigencias de capitales mínimos y los márgenes de exposición de las carteras comerciales. El Gobierno aspira a movilizar cerca de 6.000 millones de dólares que hoy duermen ociosos en las bóvedas.
El jefe de las finanzas públicas justificó el desembarco crediticio en ramas puntuales como la edificación y las terminales vehiculares. “La industria de la construcción es una industria que vende en dólares y genera mucho empleo”, argumentó durante su exposición. El funcionario apuesta a que el abaratamiento del fondeo reactive obras paralizadas en todo el territorio bonaerense.
Con las tasas locales en niveles todavía asfixiantes para el giro cotidiano de las pymes, el equipo ministerial busca alternativas de liquidez. La expectativa oficial es que el costo del dinero prestado disminuya por efecto de la competencia de monedas. “Que haya una tasa competitiva en dólares en esta competencia de monedas también puede generar una baja de la tasa en pesos”, vaticinó el ministro.
La movida ensambla de forma directa con el proyecto de Inocencia Fiscal enviado por el oficialismo al Congreso. En el conurbano y la Ciudad de Buenos Aires, el gabinete libertario sueña con atraer los ahorros guardados en cajas de seguridad o escondites domésticos. “El objetivo es que haya un mayor crédito y para eso tiene que haber ahorros. Los ahorros ya están, y están debajo de los colchones de la gente”, remarcó con crudeza.
Para completar el cuadro, el titular de la cartera insistió en convencer al pequeño y mediano ahorrista de bancarizar sus tenencias. “Tenemos por otro lado la ley de Inocencia Fiscal donde buscamos que la gente empiece a sacarle intereses a esos dólares que tiene hace tanto tiempo debajo del colchón y que no le conviene a nadie porque la gente pierde plata teniéndola allí”, sentenció. La meta de fondo radica en dotar de combustible privado al plan de estabilización libertario.
Para blindar las arcas del Mercado Único y Libre de Cambios, continuará firme el requisito de liquidar cada desembolso en la plaza oficial. Esta cláusula impide que los tomadores atesoren billetes físicos y garantiza una inyección inmediata de oferta en el circuito cambiario. El Palacio de Hacienda busca liquidación urgente sin convalidar un salto en la cotización.
Lo que tenés que saber sobre los créditos en dólares
- Financiamiento abierto: Las empresas que facturan exclusivamente en pesos podrán solicitar préstamos bancarios en moneda extranjera.
- Tope macroprudencial: Las entidades bancarias tendrán un límite máximo de afectación del 15% de sus depósitos captados.
- Liquidación compulsiva: Los desembolsos deberán cambiarse obligatoriamente a moneda local a través del MULC.
- Vínculo con el blanqueo: El esquema empalma con la ley de Inocencia Fiscal para tentar los fondos no declarados de los particulares.