Se terminaron los discursos de barricada y la contabilidad creativa sobre la soberanía energética. La formalización del ingreso del megaproyecto Argentina LNG al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) selló una cifra descomunal: USD 51.000 millones acumulados. La petrolera estatal YPF, comandada por Horacio Marín, cerró filas con la italiana Eni y la emiratí XRG —brazo financiero de ADNOC— para estructurar la mayor apuesta privada que se haya registrado en el país. La iniciativa transforma el gas no convencional de Neuquén en un negocio de exportación global.
El sacudón político y financiero ratifica la agenda aperturista encabezada por Javier Milei. Frente al escepticismo de los de siempre, el marco normativo ofreció la certidumbre cambiaria, aduanera y tributaria que los mercados exigían antes de firmar cualquier cheque. “La adhesión al RIGI es un paso fundamental para avanzar con un proyecto que abrirá una nueva etapa para la Argentina como exportador global de energía”, disparó Marín, rematando con una frase lapidaria hacia la vieja burocracia: “Sin RIGI hoy no hay LNG. Lo dije al principio y lo sigo diciendo. Era muy necesario ese cambio y esa apertura a los negocios”.
Para el vecino de a pie que camina las calles golpeadas del AMBA, la movida no es cháchara de escritorio ni humo mediático. Las proyecciones oficiales estiman divisas netas por USD 10.000 millones anuales durante dos décadas una vez que el sistema funcione a pleno. El armado financiero se cocina como el Project Finance más voluminoso de América Latina, estructurado en un 70% con crédito privado y un 30% de capital propio. Bancos internacionales como JP Morgan y Santander lideran la arquitectura de una colocación donde 47 entidades financieras ofertaron 2,4 veces por encima de lo solicitado.
La ingeniería en el terreno de producción requirió ordenar primero el mapa del upstream mediante un estratégico canje de activos con Pluspetrol. Las áreas Meseta Buena Esperanza I y II, Aguada Villanueva Norte y Las Tacanas I y II quedaron repartidas entre YPF —con un 36%— y un 32% para cada socio extranjero, bajo el vehículo operativo UPCO ARLNG I S.A.U. La articulación entre capitales locales y globales destrabó bloques operativos paralizados durante años.
El diseño técnico contempla la construcción de un impresionante gasoducto de 527 kilómetros de extensión y 48 pulgadas de diámetro. La tubería conectará las entrañas del yacimiento neuquino con la terminal marítima de Sierra Grande, en la provincia de Río Negro, para evacuar hasta 100 millones de metros cúbicos diarios. El trazado incluirá poliductos para líquidos, plantas de separación y complejos de fraccionamiento industrial. Frente al litoral rionegrino del Golfo San Matías se instalarán dos licuefactores flotantes con capacidad inicial de 12 MTPA.
En la trastienda fabril se juega otra pulseada encarnizada por la compra de los caños. La corporación Tenaris, al mando del magnate Paolo Rocca, busca quedarse con los contratos de revestimiento metálico para tomarse revancha de la licitación perdida ante la firma india Welspun en el emprendimiento Southern Energy (SESA), impulsado por Pan American Energy. La proyección física demanda destinar USD 29.000 millones hacia el año 2031. De ese pozo, USD 24.000 millones absorberá la infraestructura pesada y USD 5.000 millones la perforación de pozos.
El impacto social alterará la fisonomía económica de la Patagonia Norte. Entre los años 2026 y 2030, las contrataciones absorberán un promedio de 20.000 obreros por año, registrando picos de 40.000 operarios en el punto máximo de despliegue. En régimen permanente se asegurarán 8.000 puestos laborales y un flujo directo de USD 15.000 millones reservado para la cadena de pymes proveedoras nacionales. El volumen operativo duplica en escala al buque licuador Hilli Episeyo que utiliza la competencia privada.
Claves del proyecto Argentina LNG
- Cifra histórica: Desembolso total acumulado de USD 51.000 millones al amparo de las garantías del RIGI.
- Consorcio tripartito: Alianza estratégica liderada por YPF junto a Eni (Italia) y XRG (Emiratos Árabes).
- Infraestructura récord: Gasoducto de 527 kilómetros desde Neuquén hasta la terminal rionegrina de Sierra Grande.
- Impacto en empleo: Generación de hasta 40.000 puestos directos e indirectos durante el pico de construcción.