Karina Milei y Jorge Macri: el pacto que hace temblar al PRO

El abrazo entre Javier Milei y Jorge Macri en el Tedeum del 25 de Mayo no fue una foto casual. En la política argentina las imágenes nunca son inocentes y menos cuando ocurren en la Catedral Metropolitana con las cámaras encendidas. Lo que se vio fue un mensaje directo: la guerra fría entre la Casa Rosada y el gobierno porteño entró en pausa.

05-06-2026 - Por Crítica Argentina

En esta nota te contamos todos los detalles de una negociación que hasta hace pocos meses parecía imposible. Karina Milei ya no descarta de plano un acuerdo electoral con Jorge Macri para competir en la Ciudad de Buenos Aires en 2027. No hay pacto firmado, pero en Balcarce 50 dejaron de responder “ni locos” cuando se menciona una alianza con el PRO porteño.

El giro es significativo. Hace un año Milei le negó el saludo protocolar a Jorge Macri en el mismo Tedeum y el vínculo estaba roto. Esta vez hubo abrazo, sonrisas y un clima mucho más amigable. Desde ambos espacios reconocen que la relación mejoró de manera sensible.

Lo que tenés que saber

  1. Karina Milei ya no rechaza de plano un acuerdo con Jorge Macri para 2027.

    El cambio de clima quedó expuesto tras el abrazo entre Javier Milei y el jefe de Gobierno porteño en el Tedeum del 25 de Mayo.

     

  2. La Ciudad dejó de bloquear proyectos clave de la Casa Rosada.

    En el oficialismo valoran el respaldo porteño al RIGI y el alineamiento en seguridad y piquetes.

  3. El acuerdo por la deuda de coparticipación funcionó como señal política.

    El pago con bonos por unos $800.000 millones tuvo aval de los Milei y fue leído como un gesto de distensión.

     

  4. Hay puentes de negociación entre ambos espacios.

    Aparecen el “Tano” Angelici y Darío Wasserman como interlocutores con llegada a Karina y al armado porteño libertario.

  5. La tensión real hoy pasa por Mauricio Macri.

    Jorge busca un entendimiento con LLA mientras el expresidente endurece sus críticas y explora una alternativa para 2027.

     


El pragmatismo venció al berrinche


La explicación es menos romántica y más brutal. La Libertad Avanza entendió que gobernar también implica administrar relaciones de poder. Y Jorge Macri comprendió que enfrentarse a un presidente que conserva apoyo social, agenda pública y capacidad de daño político puede ser un negocio ruinoso.

En la Rosada destacan que el jefe de Gobierno dejó de bloquear iniciativas libertarias y empezó a acompañar proyectos estratégicos, entre ellos el RIGI. También remarcan su discurso cada vez más alineado con el oficialismo en temas sensibles para el electorado porteño: seguridad, orden público y fin de los piquetes.

Otro dato que en política vale más que mil declaraciones: los libertarios aflojaron la presión sobre Jorge en la Legislatura porteña. Nadie regala paz si no espera algo a cambio.

La señal más fuerte fue el aval presidencial para que Luis "Toto" Caputo avanzara con el pago mediante bonos de la deuda por coparticipación con la Ciudad, una cifra cercana a los $800.000 millones. Ese acuerdo fue leído en ambos campamentos como un gesto político de distensión.


El triángulo que negocia


Detrás de escena aparecen operadores que conocen el barro porteño desde hace años. El macrista Daniel "Tano" Angelici mantiene diálogo fluido con Darío Wasserman, presidente del Banco Nación y uno de los armadores de Karina Milei en la Ciudad. Wasserman, además, es esposo de la legisladora libertaria Pilar Ramírez.

Ese puente explica por qué algunos dirigentes del PRO ya hablan de un posible esquema competitivo para 2027. Una de las variantes que circula es una PASO entre Jorge Macri y Ramírez para definir candidato. Todavía es una hipótesis, pero dejó de ser una fantasía de sobremesa.

En Uspallata descartan que Patricia Bullrich sea candidata libertaria en la Ciudad y tampoco imaginan a Manuel Adorni en esa pelea. El cálculo es simple: si el objetivo es retener el distrito, conviene evitar internas destructivas.


La interna Macri


El dato más explosivo de esta historia es otro. Según fuentes del PRO porteño, Jorge Macri no comparte la estrategia de su primo Mauricio Macri de confrontar con los Milei y construir una alternativa presidencial para 2027.

Para el jefe de Gobierno, ese camino genera ruido innecesario con la Casa Rosada. Su prioridad sería cerrar un entendimiento con Karina Milei en la Ciudad antes que lanzarse a una aventura nacional. En cambio, Mauricio parece más inclinado a reconstruir algo parecido a Juntos por el Cambio, una idea que muchos en el PRO porteño consideran inviable.

La tensión entre los primos ya no es un secreto. El diálogo se enfrió y las diferencias se profundizaron cuando Mauricio intentó influir en la gestión porteña y pidió desplazar a dirigentes cercanos a Jorge, como César "Tuta" Torres e Ignacio Baistrocchi. El alcalde los sostuvo, aunque les recortó funciones.

En paralelo, Mauricio volvió a escena con críticas al estilo de conducción de Milei, al que definió como un liderazgo “emocional” y cercano al personalismo. El expresidente busca reposicionar al PRO como alternativa para el próximo turno presidencial, pero ese movimiento choca con la estrategia de Jorge de mantener canales abiertos con el oficialismo.

 

El verdadero problema del PRO


El PRO enfrenta un dilema existencial. O se integra al proyecto libertario y conserva poder territorial, o intenta sobrevivir como fuerza autónoma con riesgo de quedar licuado entre La Libertad Avanza y el peronismo.

La política argentina no premia la nostalgia. El votante que eligió a Milei no está pidiendo una reedición prolija de Juntos por el Cambio. Está pidiendo resultados, recorte del gasto, orden y reformas. Jorge Macri parece haber leído esa demanda. Mauricio, por ahora, sigue hablando como si 2019 hubiera sido ayer.

Por eso la pregunta relevante ya no es si habrá una foto conjunta. La foto ya existió. La pregunta es si el PRO aceptará jugar bajo las reglas del mileísmo o si insistirá en una identidad que el electorado viene castigando elección tras elección.

En Balcarce 50 creen que el tiempo corre a favor de los libertarios. Y en Uspallata empiezan a admitir que pelearse con el Gobierno nacional puede ser una épica cara para una Ciudad que necesita gestión, recursos y acuerdos.

 

 

 

El abrazo del Tedeum fue apenas el primer capítulo. La verdadera negociación recién empieza.