Karina Milei y Santiago Caputo reabren la guerra por las listas para 2027

La victoria de Flávio Bolsonaro en Brasil desató una feroz interna en el Gobierno por los candidatos.

09-10-2026 - Por Crítica Argentina

La victoria electoral de Flávio Bolsonaro en Brasil detonó otra bomba silenciosa dentro de Casa Rosada. El asesor estrella Santiago Caputo reactivó el reclamo subterráneo para colar a sus militantes digitales en el armado partidario. ¿Hasta cuándo van a marginar a los propios del poder real? La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ya había tachado a los libertarios del ecosistema de redes en las legislativas pasadas, bloqueando el desembarco del grupo que comanda Las Fuerzas del Cielo.

El chispazo arrancó con un mensaje envenenado que el titular de bloque bonaerense, Agustín Romo, lanzó directo al corazón del karinismo. Celebró cómo influencers de derecha barrieron con la casta tradicional del país vecino para ganar bancas y gobernaciones sin intermediarios. “Tenemos que aprender de la derecha brasilera”, advirtió la primera línea libertaria ante el silencio del presidente Javier Milei. La respuesta no tardó en llegar desde Santa Fe para recordarle a la tropa virtual quién maneja la lapicera.

La diputada de paladar negro Romina Diez recogió el guante de inmediato para marcar territorio frente a la avanzada comunicacional de Balcarce 50. Aseguró que la conducción oficial ya sentó en la Cámara de Diputados a los legisladores más jóvenes de la historia y defendió el filtro territorial. “Los jóvenes tienen que ser protagonistas de su propio futuro”, disparó la dirigente de confianza del triángulo de hierro. La tensión escaló de inmediato entre quienes copan los pasillos ministeriales y los armadores del interior profundo.

En el conurbano de la Provincia de Buenos Aires, el armador territorial Sebastián Pareja optó por mirar para otro lado y no reabrir heridas del cierre electoral anterior. La orden de la cúpula fue enfriar la pelea pública, pero los soldados digitales del caputismo no perdonan haber quedado afuera de las nóminas de La Libertad Avanza. “Son orgánicos, espontáneos de militantes que escriben lo que sienten, no son controlables”, argumentan por lo bajo los estrategas digitales para desmarcarse del fuego cruzado. Nadie come vidrio en el oficialismo libertario.

El titular del cuerpo parlamentario, Martín Menem, blindó la postura de la hermana del mandatario junto al cineasta oficial Santiago Oría. Ambos salieron a respaldar el trabajo de base santafesino para frenar la arremetida de los cuadros tuiteros que exigen cargos y financiamiento. “Es espectacular el grupo de LLA Santa Fe”, festejó el realizador audiovisual mientras la interna ardía en los chats reservados. El malestar de fondo persiste porque el atributo de la juventud sin territorio no conforma a los popes partidarios.

Mientras el país se distraía con la despedida de Lionel Messi en el estadio Monumental, el mandatario prefirió abstraerse de la sangría en su red social favorita. La disputa de fondo apunta directamente al recambio general de 2027, donde el caputismo buscará revancha para no depender del dedo implacable de la secretaria general. ¿Habrá lugar en las boletas para los soldados del algoritmo o ganará el aparato clásico? La rosca libertaria recién escribe sus primeros capítulos de supervivencia pura.

Lo que tenés que saber sobre la interna libertaria

 

  • El disparador: El triunfo de la derecha en los comicios de Brasil envalentonó a los militantes digitales referenciados en Eduardo Bolsonaro y el asesor Santiago Caputo.
  • El reclamo de fondo: El sector de Agustín Romo exige bancas legislativas reales tras haber sido excluidos casi en su totalidad durante los armados de listas anteriores.
  • La barrera karinista: La diputada Romina Diez y el armador Sebastián Pareja, bajo el ala de Karina Milei, imponen el filtro territorial y reivindican su propia tropa juvenil con Agustín Pellegrini y Valentina Ravera.
  • La postura presidencial: Pese a la escalada en redes, Javier Milei evitó intervenir públicamente y resguardó el equilibrio de su mesa chica.