Hay una pregunta que empieza a circular fuerte en la política y en la calle: ¿qué va a pasar en el Congreso en febrero y por qué el Gobierno apura decisiones clave en pleno verano? La respuesta no es simple, pero sí importante. Y tiene que ver con una jugada concreta del presidente Javier Milei que puede marcar el rumbo del año legislativo.
El Gobierno nacional convocó al Congreso a sesiones extraordinarias entre el 2 y el 27 de febrero de 2026, según lo establecido en el Decreto 24/2026, publicado en el Boletín Oficial. En términos simples: durante ese período, diputados y senadores solo podrán tratar los temas que defina el Poder Ejecutivo.
Esta decisión no es menor. Fuera del calendario habitual, el Ejecutivo toma el control de la agenda parlamentaria y fija límites claros sobre qué se discute y qué no. En total, serán 25 días de actividad legislativa fuera del período ordinario, y cualquier tema extra necesitará una nueva convocatoria presidencial.
Este llamado no es aislado. Es la segunda tanda de extraordinarias impulsada por Milei durante el receso. En diciembre, el oficialismo logró aprobar dos leyes centrales: el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal. Con ese paso ya dado, ahora el foco está puesto en otro objetivo de fondo: la reforma laboral.
Para el Gobierno, este proyecto es clave. Busca cambiar reglas del mercado de trabajo con la idea de reducir juicios laborales y fomentar la creación de empleo privado. Por eso, febrero aparece como una ventana estratégica para avanzar sin dilaciones.
En la Cámara alta ya hay un cronograma en marcha. El Senado prevé tratar la reforma laboral durante la primera quincena de febrero. La conducción del proceso está en manos de Patricia Bullrich, presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, quien apunta a una sesión entre el 10 y el 12 de febrero.
Según fuentes parlamentarias, al menos un bloque provincial ya aseguró su apoyo, lo que despeja dudas sobre el quórum. A eso se suma un acompañamiento preliminar de sectores de la UCR y el PRO, que abre la puerta a construir mayoría.
La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores y necesita llegar a 37 para sesionar. Para eso, trabaja con bloques dialoguistas y legisladores provinciales. Desde el oficialismo aseguran que el clima político es favorable y que las negociaciones están avanzadas.
Desde fines de enero, Bullrich mantendrá reuniones clave para cerrar acuerdos. En paralelo, un equipo técnico encabezado por Josefina Tajes ordenará las propuestas de la oposición y de la CGT para llegar a un texto que pueda votarse, primero en general y luego artículo por artículo.
Aunque es pleno receso, el Senado no frena. Los sindicatos hacen oír sus reclamos y sectores peronistas no alineados con el kirchnerismo expresan su malestar. Aun así, el Gobierno sostiene el rumbo y apuesta a que las sesiones extraordinarias de febrero sean el escenario para avanzar con una de las reformas más sensibles de su gestión.