Milei relanza las Fuerzas Armadas y Argentina vuelve a jugar en las grandes ligas militares

La Argentina y Estados Unidos realizaron en Córdoba el ejercicio conjunto “Daga Atlántica”, una maniobra inédita durante la gestión de Javier Milei. Participaron altos funcionarios nacionales, autoridades militares y representantes de Washington. La operación dejó un mensaje político contundente: el país busca recuperar capacidades estratégicas perdidas durante décadas de abandono estatal.

15-06-2026 - Por Crítica Argentina

La política también se expresa con uniformes, radares, logística y capacidad de disuasión. Durante años, buena parte de la dirigencia argentina decidió mirar para otro lado mientras las Fuerzas Armadas se deterioraban entre presupuestos escuálidos, equipamiento obsoleto y una doctrina defensiva cada vez más limitada.

Ese ciclo parece haber entrado en una etapa diferente.

En la IV Brigada Aerotransportada de Córdoba, el Gobierno de Javier Milei mostró una postal que hasta hace poco parecía impensada: efectivos argentinos y estadounidenses operando de manera integrada en un ejercicio de gran escala denominado “Daga Atlántica”.

No se trató de una simple demostración militar. Fue una señal política, estratégica y geopolítica dirigida tanto hacia adentro como hacia afuera del país.

Mientras una parte del sistema político sigue atrapada en discusiones ideológicas de los años setenta, la administración libertaria decidió avanzar en una agenda que apunta a recuperar capacidades concretas para la defensa nacional y reposicionar a la Argentina dentro del esquema de seguridad hemisférica.


El regreso de una relación estratégica


La presencia de figuras centrales del Gobierno dejó en claro que la actividad estaba lejos de ser un evento protocolar.

Participaron el ministro de Defensa, Luis Petri, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Teniente General Carlos Presti, el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, además de los ministros Federico Sturzenegger, Pablo Quirno y Mario Lugones.

También acompañó el diputado libertario Carlos Zapata, uno de los legisladores que más activamente ha respaldado la política de fortalecimiento militar impulsada por la Casa Rosada.

En términos políticos, la foto tuvo una lectura imposible de ignorar.

Mientras otros gobiernos eligieron el aislamiento o la improvisación, la gestión Milei apuesta a una alianza explícita con la principal potencia occidental.

La cooperación con Washington no es nueva, pero sí resulta novedosa la profundidad que está adquiriendo bajo la actual administración.

La maniobra simuló la recuperación del Canal de Panamá y el rescate de rehenes en una zona de conflicto.

Más de cincuenta efectivos argentinos ejecutaron la operación bajo supervisión del Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur estadounidense (SOCSOUTH) y de la Joint Special Operations University (JSOU).

El resultado sorprendió incluso a los observadores extranjeros.

La misión fue completada en menos de cinco minutos y durante el despliegue se realizaron alrededor de 25.000 disparos entre armamento individual y vehículos de combate.

No hubo margen para la improvisación. Cada movimiento respondió a una planificación minuciosa y a estándares operativos internacionales.


Un reconocimiento que no pasó inadvertido


Quizás el dato más relevante de toda la jornada no estuvo en los disparos ni en los vehículos desplegados.

Estuvo en el reconocimiento recibido por los efectivos argentinos.

Por primera vez, los participantes obtuvieron certificaciones internacionales vinculadas a estándares de la OTAN y de Naciones Unidas.

Más significativo aún fue otro detalle que pasó casi desapercibido para gran parte de la opinión pública.

Los uniformados argentinos tuvieron control operativo pleno durante la misión.

Según explicó Carlos Presti, fue la primera vez que personal nacional asumió la conducción de esa estructura dentro de un ejercicio de estas características.

El mensaje detrás de esa decisión es contundente.

Washington no entrega responsabilidades estratégicas a fuerzas en las que no confía.

Presti fue todavía más lejos al remarcar que los especialistas estadounidenses valoran especialmente la capacidad de planeamiento y el nivel intelectual de oficiales y suboficiales argentinos.

Se trata de un reconocimiento que golpea de frente contra uno de los relatos más instalados durante años: la idea de unas Fuerzas Armadas incapaces o irrelevantes.

La realidad operativa mostró exactamente lo contrario.

Profesionales altamente capacitados que durante décadas trabajaron con recursos limitados y que ahora comienzan a recibir herramientas acordes a su formación.


El plan que mira hacia 2028


Detrás de “Daga Atlántica” aparece un objetivo mucho más ambicioso.

La administración libertaria busca completar una modernización integral de capacidades militares hacia 2028.

Ese proceso incluye la incorporación de los aviones F-16, los vehículos blindados Stryker, nuevos sistemas de vigilancia y equipamiento para despliegues terrestres, marítimos y aéreos.

También avanza la llegada de helicópteros Black Hawk Lima.

Las primeras dos unidades podrían arribar antes de fin de año.

A eso se suma la integración operativa del Hércules C-130, el P-3 Orion, aeronaves de transporte de nueva generación y el patrullero oceánico ARA Contraalmirante Cordero.

La diferencia con otras etapas es que esta vez existe una decisión política clara.

El Gobierno dejó de considerar a la defensa como un gasto y comenzó a verla como una inversión estratégica.

En un mundo atravesado por conflictos regionales, disputas comerciales y tensiones geopolíticas crecientes, la capacidad de proteger recursos naturales, fronteras y espacios marítimos dejó de ser una discusión académica.

Es una necesidad concreta.


La Argentina que vuelve a escena


La experiencia acumulada junto a veteranos de guerra estadounidenses fue otro de los puntos destacados de la jornada.

Para las autoridades militares argentinas, acceder a conocimientos surgidos de escenarios reales de combate representa un valor difícil de cuantificar.

Presti lo resumió con una frase que sintetiza el espíritu del proceso actual: “Lo más valioso es mostrar que las Fuerzas Armadas de Argentina tienen un capital humano muy grande”.

Durante demasiado tiempo la política utilizó a los militares como herramienta de disputa ideológica.

El resultado fue un deterioro constante de capacidades que ninguna nación seria puede darse el lujo de sostener indefinidamente.

Hoy el escenario parece distinto.

Con la mira puesta en el ejercicio PANAMAX 2026, la administración de Javier Milei busca posicionar nuevamente a la Argentina dentro de los principales esquemas de cooperación hemisférica.

La discusión ya no pasa solamente por comprar equipamiento.

Pasa por recuperar influencia, profesionalismo y capacidad estratégica.

Y en ese terreno, guste o no, el Gobierno libertario acaba de dar un paso que pocos imaginaban posible hace apenas algunos años.

Lo que tenés que saber

• Argentina y Estados Unidos realizaron el ejercicio militar conjunto “Daga Atlántica”.

• La actividad se desarrolló en la IV Brigada Aerotransportada de Córdoba.

• Participaron funcionarios nacionales, autoridades militares y representantes de Washington.

• Más de 50 efectivos argentinos ejecutaron una operación compleja en menos de cinco minutos.

• Se efectuaron aproximadamente 25.000 disparos durante la maniobra.

• Los participantes recibieron certificaciones internacionales vinculadas a estándares OTAN y ONU.

• El Gobierno impulsa un plan de modernización que incluye F-16, Stryker y helicópteros Black Hawk.

• El próximo objetivo estratégico será la participación en PANAMAX 2026.