Seis de cada diez argentinos se endeudan para comer y pagar la luz

El 60,2% de la población recurre al crédito para subsistir y a siete de cada diez el salario se les termina antes del día 20, según reveló un sondeo privado.

24-09-2026 - Por Crítica Argentina

La calle no negocia con planillas de Excel y la realidad pega donde más duele: en el changuito del supermercado. En Argentina, el 60,2% de los ciudadanos debió recurrir a préstamos o tarjetas en los últimos seis meses simplemente para costear comida, remedios y tarifas de servicios básicos. El sueldo formal se convirtió en una ficción estadística que dura menos de tres semanas. El informe elaborado por la consultora Zentrix certifica que el colapso de los ingresos no distingue simpatías partidarias ni discursos de barricada, confirmando que la pérdida de poder adquisitivo licuó cualquier margen de ahorro en los hogares comunes.

Caminar por los pasillos de cualquier hipermercado del conurbano evidencia que la tarjeta de crédito ya no financia electrodomésticos, sino fideos y analgésicos. En los sectores de menores recursos, la cifra de personas endeudadas para cubrir subsistencia trepa al 70,2%, una radiografía descarnada de la supervivencia diaria. Comer en cuotas pasó de ser un recurso desesperado a la regla cotidiana. Para intentar frenar el descalabro financiero, el 86,6% de los trabajadores de la base social debió salir a cazar dos o más changas semanales para estirar unos pesos que se evaporan de inmediato.

El calendario mensual funciona como un embudo asfixiante donde la plata desaparece a una velocidad que espanta a cualquier familia trabajadora. El relevamiento territorial expone que el 65% de los asalariados se queda con la cuenta en cero antes del día 20 de cada mes, sumando tensión a la economía doméstica. Llegar al día quince ya califica como un triunfo heroico para la clase media. Entre los jóvenes de 18 a 39 años, el porcentaje de quienes agotan sus fondos antes del día 20 escala de manera implacable al 83,3%, dinamitando cualquier proyecto de autonomía.

En los despachos oficiales las métricas técnicas intentan dibujar una calma que no sintoniza con las góndolas ni con las ventanillas de cobro barriales. El 65,8% de los encuestados sostiene abiertamente que las mediciones difundidas por el INDEC no reflejan el costo de vida real que afrontan todos los días frente a las cajas registradoras. La brecha entre el índice técnico y el bolsillo destruye cualquier credibilidad burocrática. A su vez, el 81,2% afirma sin titubeos que sus ingresos van a la rastra frente al constante aumento de los bienes de primera necesidad.

La grieta ideológica se diluye cuando las boletas de gas y luz llegan con cifras que obligan a elegir qué servicio pagar primero en el mes. Incluso entre los votantes que respaldaron la propuesta oficial en 2025, el 61,2% coincide en que sus remuneraciones quedaron pulverizadas frente al costo de vida general. El ajuste dejó de ser un debate televisivo para transformarse en un dolor de bolsillo compartido. Para este segmento electoral, el deterioro no figura como un cambio de rumbo, sino como un peaje amargo tolerado bajo la promesa abstracta de una reactivación futura.

El mapa de las inquietudes ciudadanas modificó su eje de gravedad y encendió las alarmas rojas en las mesas de rosca política de todo el país. El termómetro social de agosto sentenció que la corrupción bajó al cuarto puesto, desplazada por la falta de ingresos (50,1%), la incertidumbre económica (49,8%) y la pérdida del empleo (40,9%). La angustia cotidiana por conservar el trabajo devoró a las causas judiciales en la agenda pública. La inflación quedó relegada al 12,7%, no por solucionada, sino porque la falta total de circulante impide validar precios en la calle.

Lo que tenés que saber sobre el endeudamiento familiar

  • El 60,2% de los argentinos tomó deuda en los últimos seis meses, cifra que sube al 70,2% en los sectores vulnerables.
  • El 76% del financiamiento obtenido se destina de manera exclusiva a pagar comida, remedios y tarifas públicas.
  • Al 65% de la población activa se le terminan los ingresos mensuales antes del día 20.
  • El 86,6% de los trabajadores de ingresos bajos precisa de dos o más empleos simultáneos para cubrir gastos corrientes.
  • La preocupación por el desempleo (40,9%) y la falta de ingresos (50,1%) desplazó del foco a la corrupción (12,7% para inflación).
  • El 65,8% de la sociedad descree de los números de precios que publica el INDEC.