En los pasillos del armado libertario no hay descanso y el radar ya apunta directo a la provincia de Santa Fe. Marcos Peyrano, un abogado con recorrido en causas colectivas y actual apoderado de La Libertad Avanza en suelo santafesino, empezó a sonar como la carta firme para competir por la Casa Gris. Hombre de extrema confianza de Romina Diez, el letrado emergió en el lote de opciones frente al reordenamiento del tablero provincial. Su figura aparece como el fusible ideal para sintetizar a la tropa propia sin desgastar a la conducción.
Aunque por peso territorial y nivel de conocimiento la candidata natural para pelear la gobernación es Diez, en su entorno más íntimo repiten que la economista prefiere reservarse para la boleta a la cámara alta. “Romina prefiere disputar una banca en el Senado”, comentan quienes caminan a diario el territorio junto a la legisladora que reporta sin intermediarios a Karina Milei. Con la caja del partido y la bendición del jefe de El Jefe, la diputada retiene el control político absoluto y no piensa regalar un centrado de su capital.
En paralelo, desde los despachos de la Casa Rosada, el riojano Lule Menem opera para posicionar en el cuadro al diputado nacional Nicolás Mayoraz. El santafesino vería con buenos ojos encabezar una postulación testimonial al ejecutivo provincial, pero exige garantías de cobro en la nómina nacional para no quedarse con las manos vacías. “Mayoraz aceptaría competir pero quiere un lugar expectante en las elecciones de octubre”, aseguran en los pasillos donde se cocinan los acuerdos, aclarando que cualquier jugada exige el aval innegociable de la jefa territorial.
Ante este fuego cruzado de pretensiones, la figura de Peyrano gana terreno como la vía de escape política que conforma a las distintas tribus. Ex convencional constituyente durante la reforma de la Constitución de Santa Fe, el abogado combina perfil técnico, lealtad doctrinaria y la espalda jurídica para encarar la campaña. En la conducción libertaria entienden que la disputa real será mano a mano contra el radical Maximiliano Pullaro.
El objetivo estratégico que se fijaron en las oficinas del oficialismo nacional es relegar al peronismo a un cómodo tercer puesto en la provincia. Para complicar las aspiraciones de reelección que abriga Pullaro, los pibes de la Rosada juegan a fondo con la derogación de las elecciones primarias en el Congreso de la Nación. “Hay diálogo, pero no hay nada cerrado”, le aclararon voceros del espacio a LPO al ser consultados sobre un hipotético entendimiento con el frente provincial.
Al mandatario santafesino le quita el sueño el destino de las PASO, consciente de que la coincidencia de calendarios rompería la armonía interna de su coalición. Si las primarias siguen en pie, obligarían a los partidos de Unidos para Cambiar Santa Fe a definirse nacionalmente entre el gobierno y la oposición. Semejante encrucijada dejaría al descubierto las grietas insalvables entre el PRO, el radicalismo y el socialismo.
En las filas del gobierno nacional desconfían abiertamente de la supervivencia de la alianza santafesina y le leen las cartas al sector del socialismo. En los despachos oficiales dan por hecho que ese espacio terminará haciendo migas con Axel Kicillof o articulando con algún frente progresista en la provincia de Buenos Aires. “Dudamos de que Unidos llegue intacto al 2027”, repiten con picardía en la sede gubernamental, apostando al choque de planetas opositor.
Por su parte, los gobernadores provinciales le exigen a la gestión de Javier Milei acuerdos políticos firmes antes de habilitar el debate por el sistema electoral. Mientras el tiempo corre para que la provincia sancione su propia norma electoral, Santa Fe se transforma en el laboratorio donde se testea la fortaleza del modelo libertario. El resultado de esta rosca definirá quién se queda con el control del segundo padrón del país.
Lo que tenés que saber sobre la rosca en Santa Fe
- Nombre en carrera: Marcos Peyrano se posiciona como alternativa libertaria para disputar la gobernación de Santa Fe.
- Estrategia nacional: Romina Diez conserva la conducción partidaria y apunta a competir por un escaño en el Senado.
- Exigencias aliadas: Nicolás Mayoraz supedita su candidatura provincial a un lugar asegurado en las listas nacionales.
- Presión electoral: La eliminación de las PASO divide las aguas entre la Casa Rosada y el gobernador Maximiliano Pullaro.