En este análisis te contamos los entretelones de la polémica que sacudió los despachos del AMBA y las redes tras la publicación del índice de ventas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. El empresario Marcos Galperin cruzó con dureza los guarismos tradicionales, apoyado de inmediato por el presidente Javier Milei. Mientras las entidades fabriles insisten en la contracción del comercio minorista, el volumen del ecosistema electrónico refleja una realidad opuesta que descoloca a la dirigencia.
La mecha la encendió el reporte mensual de CAME, donde la entidad conducida por Ricardo Diab informó que las ventas minoristas sufrieron una contracción del 3,8% interanual en Julio, sumada a un retroceso del 2,1% respecto a Junio. Con este desempeño, las PyMEs acumulan un tropiezo del 2,7% en lo que va del año. Los datos mostraron que seis de los siete sectores relevados terminaron en terreno negativo.

Sin embargo, el magnate no tardó en reaccionar desde Uruguay a través de su cuenta de X. Argumentó que su compañía registró un crecimiento del 38% en moneda constante en el país durante el último trimestre, poniendo en duda la muestra utilizada por los dirigentes de la entidad. “Algo me dice que el volumen de Mercado Libre es mayor a todo lo que mide la CAME y nadie parece tenerlo en cuenta al anunciar el estado del consumo”, sentenció.
El impacto político fue inmediato en la Casa Rosada. El jefe de Estado Javier Milei citó la postura del fundador corporativo catalogándola de “MASTERCLASS”, alineando el discurso oficialista con la transformación tecnológica del mercado. La validación presidencial transformó una disputa de datos en una contienda abierta sobre el rumbo económico.
Desde la vereda de la gremial empresarial salieron a bajarle la espuma al planteo metodológico. El vocero de la entidad, Salvador Femenia, le respondió al magnate marcando los límites del consumo digital: “Por plataformas no se compran ni pan, leche o carne”. Para los dirigentes tradicionales, la billetera virtual no logra suplir la diaria del almacén.
Pese al descargo corporativo, los rubros esenciales sufrieron el impacto en los comercios de barrio. Categorías como Alimentos y bebidas registraron bajas interanuales del 5,4%, mientras que Textil e indumentaria se retrajo un 5,6%. Solo el segmento de Ferretería y materiales de construcción logró anotar un ínfimo registro positivo del 1% mensual.
El fondo de la discusión radica en la representatividad de la muestra que reúne a 1.128 comercios. Mientras el comercio de calle batalla contra tarifas e insumos, el ecosistema integrado por Mercado Pago y los canales virtuales canalizan un volumen de operaciones que distorsiona las estadísticas del pasado. El salto hacia el canal digital está absorbiendo transacciones que antes pasaban por la caja registradora de barrio.
Plataformas de infraestructura electrónica como Tiendanube reportaron alzas en facturación del 42,1% interanual en el mismo período, evidenciando que los compradores migraron de canal. Aunque entidades como la Cámara Argentina de Comercio Electrónico calculan que el e-commerce abarca cerca del 20% del consumo total, la tendencia de las operaciones en las grandes urbe desmiente la parálisis absoluta. El consumidor argentino no dejó de gastar, simplemente cambió el lugar donde hace valer su dinero.
Puntos clave del cruce por las mediciones de consumo
- Caída reportada: CAME registró una baja interanual de ventas del 3,8% en Julio y un desplome del 2,1% respecto a Junio.
- Crecimiento digital: Mercado Libre reportó una expansión del 38% en volumen transaccionado en moneda constante durante el último trimestre.
- Respaldo del Ejecutivo: Javier Milei celebró el cuestionamiento de Marcos Galperin definiendo la reflexión como una “Masterclass”.
- Respuesta PyME: Los voceros de la entidad comercial argumentaron que el canal electrónico no mide la canasta básica familiar.