El presidente Javier Milei aprovechó este miércoles su escala en Madrid para descargar culpas por el tembladeral financiero. Frente a empresarios en el Real Casino Gran Círculo, justificó la disparada del riesgo país atribuyéndola al sabotaje opositor y al frente global. Con el termómetro de la deuda rozando los 700 puntos, el oficialismo apela al fantasma del retorno peronista para calmar a los mercados mientras los números queman. En Argentina, los operadores leen la jugada como un manotazo dialéctico para capear las dudas sobre la sostenibilidad del plan.
La narrativa de la motosierra chocó contra la volatilidad internacional y encendió alarmas rojas en el tablero económico. Tras celebrar el descenso desde los 3.000 puntos iniciales hasta perforar los 450, el indicador rebotó hasta los 680. El mandatario calificó al país como un activo hipersensible y lanzó: “Tenemos enfrente a una peste peor que los orcos, que es la franquicia argentina del socialismo del siglo XXI, que amenaza con romper todo el tiempo”. La épica libertaria tropieza con la desconfianza de fondos que reclaman divisas contantes y sonantes en lugar de retórica ideológica.
Para seducir a las billeteras europeas, el jefe de Estado prometió un paraíso financiero condicionado a su permanencia en el poder. Sostuvo que el pasivo público consolidado cayó del 100 % al 39 % del producto bruto durante su mandato. En medio de aplausos protocolares, aseguró que la consagración de un nuevo mandato presidencial en las urnas asegurará el grado de inversión soberano antes de culminar la década. La promesa de un desembolso récord de USD 210.000 millones mediante el RIGI funciona como el anzuelo para disimular la sequía de reservas.
El horizonte trazado por el Ejecutivo para un eventual segundo mandato promete números estratosféricos que contrastan con el bolsillo doméstico. Proyectó exportaciones por USD 200.000 millones traccionadas por el complejo energético y minero del litio, el gas y el cobre. Convencido de liderar un punto de quiebre histórico, enfatizó: “Argentina va a empezar a experimentar un proceso de crecimiento como nunca se ha visto en la historia del país”. Sin embargo, en la City porteña advierten que sin músculo parlamentario ni leyes de fondo, los pronósticos quedan suspendidos en el aire.
La tribuna madrileña sirvió también para ventilar facturas personales contra el kirchnerismo y dinamitar puentes diplomáticos con el anfitrión. El mandatario apuntó contra Cristina Fernández de Kirchner, a quien acusó por el éxodo del 45 % de los jóvenes. Desatado frente al auditorio, insistió en que la confrontación abierta contra la dirigencia opositora busca blindar la polarización electoral interna a miles de kilómetros de distancia. La estrategia replica el manual de trinchera: transformar la incertidumbre financiera local en una cruzada cultural de alcance planetario.
El cierre de la gira dejó esquirlas de alto voltaje contra el titular del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Sin medias tintas, el mandatario instó a los presentes a desalojar a las administraciones de izquierda apelando a mandatos identitarios. Concluyó convocando a los capitales externos con un lema repetido: “Queremos que los hombres libres del mundo vean a la Argentina como un faro de libertad, para invertir y para venir a vivir”. Habrá que ver si las promesas de prosperidad convencen a un mercado que todavía exige garantías políticas y menos turbulencia discursiva.
Lo que tenés que saber sobre el discurso de Milei en Madrid
- El eje del reclamo: Javier Milei responsabilizó a la oposición y a los mercados globales por el rebote del riesgo país, que superó los 700 puntos básicos.
- Promesa financiera: Afirmó que la deuda cayó al 39 % del producto interno y que el país alcanzará la categoría de grado de inversión si logra la reelección en 2027.
- Proyecciones de divisas: Aseguró que las exportaciones llegarán a los USD 200.000 millones en cuatro años con el impulso del RIGI y la minería.
- Frente diplomático: Renovó duras críticas contra Cristina Fernández de Kirchner y el mandatario español Pedro Sánchez, polarizando el escenario político.