La Argentina se posiciona como una de las economías con mejor desempeño proyectado para 2026. Según el último informe de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), el país crecería 3,5%, superando no solo el promedio regional sino también a Brasil y a todos los países del G7.
El dato cobra relevancia en un contexto internacional atravesado por la incertidumbre y el impacto de la guerra en Oriente Medio, que ya comenzó a afectar las previsiones económicas globales. Mientras el mundo ajusta expectativas a la baja, la Argentina aparece con un ritmo de expansión superior al de las principales economías.

A nivel global, el FMI estima un crecimiento del 3,1% para 2026, con las economías avanzadas avanzando apenas un 1,8%. En comparación, Brasil crecería 1,9%, Estados Unidos 2,3%, la zona euro 1,1% y Japón apenas 0,7%.
El informe detalla que incluso tras una leve corrección a la baja en las proyecciones argentinas —explicada por un menor dinamismo en la segunda mitad de 2025—, el país mantiene una performance destacada.

Entre las principales economías del mundo, los números son considerablemente más bajos:
En ese escenario, la Argentina no solo supera a Brasil, sino también a cada una de las potencias del G7, consolidándose como un caso atípico dentro del tablero global.
Además, el organismo mantiene una previsión de crecimiento del 4% para 2027, lo que refuerza la expectativa de continuidad en la expansión económica.
El FMI advirtió que la guerra en Oriente Medio “ensombreció abruptamente” las perspectivas globales. Entre los principales riesgos, señaló que un eventual cierre del estrecho de Ormuz podría desencadenar una crisis energética de gran escala.
En este contexto, el organismo proyecta que la inflación mundial alcanzará el 4,4% en 2026, con riesgos claramente inclinados a la baja en términos de crecimiento.
Pese al crecimiento proyectado, el informe también marca desafíos para la economía argentina. El FMI prevé una inflación del 25% hacia fines de 2026, con un proceso de desaceleración más gradual de lo esperado.
Este escenario coincide con las advertencias del presidente Javier Milei, quien ya había anticipado que la desinflación no sería inmediata, sino progresiva.
Aun así, el desempeño argentino se ubica claramente por encima del promedio de América Latina, que rondaría el 2,3%, superando también a países como Chile, Colombia y Uruguay.
En un mundo que crece poco, condicionado por tensiones geopolíticas y políticas económicas restrictivas, la Argentina aparece con una dinámica expansiva destacada.
El dato no implica la ausencia de riesgos, pero sí posiciona al país como uno de los mercados con mayor crecimiento proyectado para 2026, en un contexto global donde las grandes potencias avanzan a un ritmo considerablemente menor.