El precio de la ropa en Argentina atraviesa un punto de inflexión histórico. Desde noviembre de 2023, el rubro indumentaria y calzado registró una caída del 30,6% en términos relativos frente al promedio de la economía, alcanzando su nivel más bajo desde 2016.
El dato surge de un informe de la consultora Analytica, que analizó la evolución de precios desde el inicio de la actual administración nacional. El cambio se consolidó como uno de los movimientos más visibles en el consumo diario, con impacto directo en comercios y hogares.

Mientras la inflación general acumuló un 259,4%, los precios de indumentaria y calzado subieron 149,4%, una brecha que explica el marcado abaratamiento relativo del sector. De esta forma, la ropa dejó de ubicarse entre los bienes más caros del país en comparación con el resto de la economía.
Uno de los factores centrales detrás de la baja de precios fue el fuerte crecimiento de las importaciones, impulsado por la apertura comercial y la desregulación del mercado.
Según el informe:
Las importaciones de indumentaria crecieron 97,3% interanual, con USD 336 millones adicionales.
Los productos textiles aumentaron 121,2%, sumando USD 94 millones.
El rubro calzado y sus partes subió 25,2%, equivalente a USD 166 millones más.
En términos agregados, las importaciones de indumentaria totalizaron USD 681 millones en 2025, el valor más alto de la serie histórica a precios constantes. En paralelo, las compras externas de calzado y sus partes alcanzaron USD 825 millones, apenas por debajo del récord de 2017, cuando llegaron a USD 857 millones.
Estos números refuerzan la hipótesis de una mayor competencia externa como elemento clave para explicar la baja de precios en el mercado local.
El fenómeno también se refleja en dólares oficiales. Un jean de primera marca bajó un 39% medido en esa moneda. Además, con el salario formal promedio, hoy se pueden comprar 13 jeans, frente a los 9 que se adquirían en 2023.
Este dato muestra una mejora concreta del poder adquisitivo, al menos en este segmento del consumo, y explica por qué la baja de precios se volvió perceptible en la vida cotidiana.
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Toto Caputo, cuestionó duramente el esquema proteccionista aplicado durante décadas en el sector textil.
“El sector textil es un caso emblemático de un sector protegido durante muchísimos años. Pero hay 47 millones de argentinos que tuvieron que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo”, afirmó.
Caputo calificó al proteccionismo como “una medida zonza que perjudica a los que menos tienen” y sostuvo que la baja de precios genera un efecto positivo en cadena: más recursos disponibles para otros consumos y mayor dinamismo económico.