El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, denunció este viernes que fue víctima de una operación de desinformación a través de un video presuntamente armado con inteligencia artificial, en el que se lo muestra besando a una mujer en una supuesta cita romántica en París.
La denuncia apunta contra las cuentas Mandril mendocino y Orko polentero, entre otras, por la difusión del material audiovisual en redes sociales. Según explicó el mandatario radical, el video muestra a una persona “idéntica” a él tomando tragos en un restó de estilo chic, en un contexto completamente falso.
Cornejo aclaró que la grabación no ocurrió en París ni durante su reciente gira oficial, sino que fue filmada en Mendoza, en un espacio abierto y habilitado. “No fue en París, como maliciosamente se intenta hacer creer. Es una mentira deliberada”, sostuvo.
El gobernador mendocino se encuentra esta semana en París en el marco de una agenda oficial de promoción de la vitivinicultura mendocina, uno de los principales motores económicos de la provincia. Ese contexto fue utilizado —según la denuncia— para forzar una narrativa falsa que vincule el video con un supuesto encuentro personal en el exterior.
Desde su entorno explicaron que la maniobra buscó aprovechar la coincidencia temporal del viaje para dotar de verosimilitud a un contenido adulterado, amplificado por cuentas militantes en redes sociales.
“Mi vida privada no es materia de operaciones ni de construcciones ficticias”, escribió Cornejo en su cuenta de X (ex Twitter), donde confirmó que recurrió a la Justicia para frenar la difusión y sentar un precedente.
En su descargo público, el gobernador puso el foco en un problema más amplio: el uso de herramientas tecnológicas para fabricar noticias falsas sin consecuencias.
“No podemos naturalizar que en redes sociales se inventen hechos, se alteren contextos y se utilice inteligencia artificial para fabricar fake news”, advirtió. Y agregó que frente a la “mentira organizada”, su respuesta será siempre por la vía institucional.
El caso vuelve a encender alarmas sobre la ausencia de regulación efectiva frente a contenidos manipulados con IA, especialmente cuando afectan a funcionarios públicos y buscan condicionar el debate político.