La economía de la Argentina experimenta un cambio de paradigma con la reactivación del crédito productivo desde la asunción presidencial de Javier Milei, exhibiendo un salto exponencial en las colocaciones hacia el sector privado.
Atrás quedaron las épocas de ventanillas cerradas y regulaciones asfixiantes impuestas por burócratas de turno. Desde diciembre de 2023 hasta julio de 2026, el stock de financiamiento en moneda extranjera trepó de USD 3.482 millones a USD 24.227 millones. La cifra representa un incremento cercano al 600% que pulveriza cualquier pronóstico de parálisis económica.
El balance surge del Informe Monetario Diario publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). La autoridad monetaria confirmó una expansión ininterrumpida que tomó velocidad durante 2024, mantuvo la tracción en 2025 y coronó récords históricos a lo largo de 2026.
La cronología del despegue financiero expone una dinámica vertiginosa. Entre el cierre de 2023 y junio de 2024, las colocaciones prácticamente se duplicaron hasta alcanzar USD 6.404 millones. Hacia septiembre de aquel ejercicio quebraron la barrera de USD 7.200 millones y clausuraron diciembre tocando USD 10.023 millones. El sector privado recuperó el acceso a la liquidez que antes absorbía el déficit estatal.
Durante 2025 la curva ratificó su tendencia alcista sin pausas. En junio de dicho año el stock perforó el techo de USD 15.000 millones, mientras que la aceleración definitiva ocurrió en 2026. El registro trepó a USD 19.175 millones en enero para tocar el pico de los USD 24.227 millones en julio.
Este boom crediticio descansa sobre una base sólida: la confianza de los ahorristas que volvieron a volcar sus tenencias al circuito formal. Entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, las colocaciones en moneda foránea saltaron de USD 14.115 millones a USD 40.656 millones. La suba absoluta de USD 26.541 millones en depósitos demuestra que el dinero abandonó el colchón para transformarse en inversión.
Frente a este escenario de solvencia, el Poder Ejecutivo profundizó la desregulación mediante esquemas de mayor flexibilidad operativa. La nueva normativa habilita a las entidades financieras a prestar hasta un 15% de sus captaciones en moneda dura. De esta manera, el Palacio de Hacienda ensanchó la capacidad prestable destinada a las firmas que demandan capital de trabajo.
El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, remarcó el sentido estratégico de la decisión en los pasillos oficiales. “Hoy nos parece que es el timing apropiado porque por un lado, las tasas en pesos todavía son altas, y esas tasas altas para muchos de los negocios hacen que sea más dificultoso hacerlo rentable y también es importante por el lado de la Ley de Inocencia Fiscal. El objetivo es que haya un mayor crédito”, sostuvo el funcionario.
El jefe del equipo económico enfatizó además los efectos multiplicadores sobre el entramado productivo. “Creemos que es una medida que beneficia a todos, que va a generar mayor crédito, una baja en el nivel de tasas, mayor empleo y que va ayudar a reactivar la economía”, sentenció el ministro.
La fotografía del sistema financiero actual confirma el rumbo trazado por el oficialismo. La era libertaria transformó el ahorro ocioso en crédito genuino para sepultar definitivamente el modelo de especulación con deuda pública.
Lo que tenés que saber sobre la expansión del crédito
- Salto del 600%: El stock de préstamos en divisa estadounidense trepó de USD 3.482 millones al inicio de la gestión hasta alcanzar USD 24.227 millones en julio de 2026.
- Depósitos récord: Los fondos privados en los bancos pasaron de USD 14.115 millones a USD 40.656 millones, sumando USD 26.541 millones al sistema financiero.
- Mayor flexibilización: Las entidades bancarias quedaron autorizadas a prestar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera.
- Impacto productivo: La medida impulsada por Luis Caputo busca abaratar el costo del dinero, crear empleo y apuntalar la reactivación económica mediante inversión genuina.