La inflación de marzo se ubicó en 3,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), lo que marcó una aceleración respecto al 2,9% de febrero. El dato se conoció en un contexto atravesado por factores internacionales, como la suba del petróleo, y presiones estacionales propias del inicio del ciclo lectivo.
En términos interanuales, el índice alcanzó el 32,6%, mientras que el acumulado del año llegó a 9,4%, en línea con las previsiones que manejaba el gobierno de Javier Milei y consultoras privadas.

Desde el Ministerio de Economía, encabezado por Luis “Toto” Caputo, sostuvieron que el incremento estuvo impulsado principalmente por el aumento en combustibles y efectos estacionales como la vuelta a clases
El propio Caputo había anticipado el dato semanas atrás: “Seguramente será arriba del 3% porque hubo un shock con el petróleo”, afirmó durante una presentación pública.
Tras la difusión del índice, el ministro detalló la composición:
Además, destacó una desaceleración en indicadores clave del consumo básico:
Según el funcionario, estos datos reflejan una moderación en productos esenciales, pese a la presión general sobre los precios.
Uno de los factores centrales fue el contexto global, marcado por el conflicto en Medio Oriente, que impactó directamente en los costos energéticos.
Entre los aumentos más relevantes se destacan:
Sobre este último rubro, el Gobierno aseguró que se trató de “la suba más baja de los últimos 8 años para un mes de marzo”.
Caputo también remarcó que la inflación núcleo, excluyendo carnes, se mantuvo estable en 2,5%, lo que —según su visión— evidencia que no hay un desborde estructural más allá de shocks puntuales.
Desde el Ejecutivo insisten en que a partir de abril comenzará una etapa de desaceleración inflacionaria acompañada por crecimiento económico.
“El proceso de desinflación está en marcha”, sostienen desde el entorno de Milei, apoyados en la política de ajuste fiscal y control monetario.
Sin embargo, no se detallaron plazos concretos ni metas mensuales específicas, lo que deja abierto el interrogante sobre la velocidad real de la baja inflacionaria en los próximos meses.