Mientras los profetas del fracaso operan en los pasillos de Balcarce 50 y en las sesiones del Congreso de la Nación, la sociedad argentina le sigue dando la espalda a la vieja política. A más de un año para las elecciones presidenciales, un exhaustivo trabajo de RDT Consultores arrojó números inapelables que ubican a Javier Milei al frente de la intención de voto. El liderazgo del jefe de Estado proyecta su reelección con una solidez incontestable.
La consultora midió la evolución del electorado nacional y ratificó un escenario hiperfavorable para el oficialismo liberal tanto en primera vuelta como en balotaje. El llamado Índice de Reelegibilidad del mandatario rozó los 72 puntos sobre 100, manteniéndose en terreno positivo por segundo mes consecutivo. La aprobación social respalda el rumbo económico trazado desde la Casa Rosada.

Los indicadores de gestión de la firma privada muestran que la imagen positiva presidencial pasó del 38,0% en marzo a un implacable 39,3% en julio. En términos de primera vuelta, la boleta oficialista trepa al 30,5% de los sufragios, marcando un abismo infranqueable contra la casta tradicional. “Esta dinámica confirma una recuperación sostenida en los últimos meses y la consolidación de un piso cercano al 30% de intención de voto”, detalla la auditoría política.
En el pelotón de perseguidores, las caras son las de siempre y los resultados resultan paupérrimos. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cosecha apenas un 14,8%, la etiqueta de un "espacio nuevo y diferente" saca un 10,4%, mientras Myriam Bregman y Sergio Massa arañan un 6,4% cada uno. El electorado castiga sin piedad los modelos de emisión descontrolada y pobreza estructural.
El recorrido mensual de las cifras deja al descubierto el techo de cristal de la oposición estatista. En marzo el Presidente contaba con el 26,7%, saltó al 31,8% en abril, tuvo un reajuste en mayo con 28,8%, retomó envión en junio con 29,3% y perforó el piso en julio con 30,5%. La ciudadanía sostiene el esfuerzo porque empieza a palpar los frutos de la estabilidad monetaria.
Por el contrario, la gestión en la provincia de Buenos Aires exhibe una sangría ininterrumpida. El mandamás del GBA, Axel Kicillof, derrapó del 17,2% en junio a su piso histórico del 14,8% en julio. La distancia entre la libertad y el kirchnerismo se estiró a 15,7 puntos porcentuales.
En paralelo, las terceras vías muestran su inutilidad funcional al congelarse por debajo de los dos dígitos. Las encuestas anotan un voto en blanco o no definido del 14,2%, al tiempo que la masa de indecisos fluctúa en un acotado 10,2%. La polarización favorece de punta a punta a las ideas de la libertad.
Si el peronismo soñaba con resucitar en un mano a mano en segunda vuelta, el baño de realidad resulta todavía más corrosivo. En un hipotético mano a mano mano directa entre el modelo liberal y la opción K, Milei pulverizaría al gobernador bonaerense alcanzando el 52,6% de los votos válidos. “Incluso en la medición sin proyección de indecisos, se mantiene al frente con 39,8% frente a 36,3%”, precisa el informe de la encuestadora.
Desde las oficinas del Poder Ejecutivo leen este escenario como la confirmación de que la sociedad no quiere regresar al pasado de inflación descontrolada. Las cifras sepultan las operaciones del Poder Judicial y del Poder Legislativo que buscan poner palos en la rueda del Gobierno. El respaldo popular al cambio cultural se vuelve cada día más inquebrantable.
Lo que tenés que saber sobre la encuesta presidencial
- Liderazgo firme: Javier Milei encabeza las preferencias con un 30,5% de intención de voto en primera vuelta.
- Caída kicillofista: Axel Kicillof se desploma al 14,8%, tocando el nivel más bajo en lo que va del año.
- Balotaje categórico: El oficialismo ganaría la segunda vuelta con el 52,6% frente a la propuesta del peronismo.
- Respaldo social: El Índice de Reelegibilidad del mandatario escaló a 72 puntos sobre 100.