La pobreza infantil en Argentina registró una marcada caída al 41,3% en el segundo semestre de 2025, según datos oficiales del INDEC. Se trata del nivel más bajo desde 2017 y consolida una tendencia descendente en los últimos dos años.
El dato representa una mejora significativa frente al 45,4% del primer semestre de 2025, lo que implica una baja de más de 4 puntos porcentuales en apenas seis meses. La evolución también muestra un descenso sostenido desde los picos registrados en 2024.

Si se amplía la comparación, la mejora es aún más contundente. En el primer semestre de 2024, la pobreza infantil había alcanzado el 66,1%, mientras que en el segundo semestre de ese mismo año se ubicó en 51,9%.
Este cambio marca un quiebre respecto a la tendencia previa. Durante 2023, los niveles se mantenían elevados: 58,4% en el segundo semestre y 56,2% en el primero. Incluso entre 2020 y 2022, el indicador se sostuvo por encima del 50%.
Con el dato actual, la pobreza infantil perfora el piso de los últimos años y se acerca a niveles de 2017 (39,7%), algo que no se observaba desde hace casi una década.
La mejora en la pobreza infantil se da en paralelo a una baja más amplia en los indicadores sociales. Según el INDEC, en el segundo semestre de 2025:
En el primer semestre de 2025, la pobreza era del 31,6%, mientras que en el segundo semestre de 2024 había sido del 38,1%. Si se retrocede más, en el primer semestre de 2024 el indicador trepaba al 52,9%.
El contraste con 2023, cuando la pobreza total llegó al 57%, refuerza la magnitud del descenso.
La caída de la pobreza infantil aparece como uno de los datos más relevantes dentro del nuevo escenario social. Se trata de un sector históricamente más vulnerable frente a crisis económicas.
Los datos oficiales muestran una reducción sostenida durante 2024 y 2025, en línea con una mejora en variables macroeconómicas. Sin embargo, el indicador aún se mantiene en niveles elevados, lo que plantea desafíos estructurales a futuro.