A casi dos años de su salida de la Jefatura de Gabinete, Nicolás Posse reapareció públicamente con una exposición ante consultores y analistas financieros en Estados Unidos. El exfuncionario, que integró el núcleo más cercano de Javier Milei durante el inicio de la gestión libertaria, dejó fuertes definiciones sobre la situación política y económica que atravesó el Gobierno en sus primeras semanas.
Durante su presentación, Posse aseguró que en diciembre de 2023 existió un “virtual intento de golpe de Estado” contra la administración libertaria. Según explicó, el oficialismo enfrentó un escenario de máxima tensión social, con amenazas de bloqueos piqueteros en rutas y accesos a la Ciudad de Buenos Aires, además de una movilización de unas 50 mil personas hacia Plaza de Mayo.
“El Gobierno tenía equipamiento antimotines para apenas dos días. Era un escenario preocupante”, sostuvo el exjefe de ministros al describir el contexto que atravesaba la gestión de Milei apenas iniciada.
Las declaraciones vuelven a poner en el centro del debate el clima político y social que marcó los primeros meses del oficialismo libertario, en medio del fuerte ajuste fiscal impulsado por la Casa Rosada.
En su exposición, el exfuncionario respaldó el relato económico que el Presidente viene sosteniendo desde la campaña electoral. Posse describió una situación heredada de la gestión de Alberto Fernández que, según afirmó, combinaba déficit fiscal, inflación descontrolada, pobreza y emisión monetaria sin respaldo.
“El Banco Central tenía una caja negativa de US$12.500 millones y deuda documentada con importadores por US$50.000 millones más. Era un agujero negro”, afirmó.
También sostuvo que la inflación proyectaba niveles cercanos al 8000% anual y remarcó que el país atravesaba una situación de virtual colapso económico y social.
“Era imposible planificar la vida cotidiana casi en cualquier lado, pero especialmente en Buenos Aires”, expresó Posse al referirse al escenario previo a la llegada de Milei al poder.
En otro tramo de su exposición, aseguró que “fue un milagro haber evitado esa hiperinflación que ya estaba disparada”, en referencia a las primeras medidas económicas adoptadas por el Gobierno libertario.
El exjefe de Gabinete también se metió de lleno en el análisis político y sostuvo que Javier Milei tiene altas probabilidades de conseguir la reelección en 2027.
Según calculó, las chances del Presidente rondan el 70%, impulsadas por una oposición fragmentada y por un electorado que todavía rechaza un eventual regreso del kirchnerismo.
Posse consideró además que existe un sector importante de votantes que no responde encuestas y que mantiene respaldo al oficialismo pese a las dificultades económicas.
En ese análisis apuntó directamente contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, al sostener que la disciplina fiscal “no figura entre sus prioridades”, algo que —según evaluó— choca con el humor social actual.
Las críticas también alcanzaron a los partidos tradicionales. Sobre el PRO, afirmó que “se está deshilachando muy rápidamente”, mientras que aseguró que la UCR “prácticamente está dejando de existir”.
Durante la charla, Posse también mencionó al exministro de Economía Sergio Massa, a quien definió como “peligrosísimo” desde el punto de vista político.
“Siempre es un player”, afirmó el exfuncionario, aunque consideró que Massa podría optar por competir por la gobernación bonaerense en lugar de volver a disputar la Presidencia.
Además, trazó un panorama optimista sobre el futuro energético y minero de la Argentina. En particular, destacó el potencial de Vaca Muerta y aseguró que en “dos o tres años” el país podría exportar más energía que toda la producción agropecuaria nacional.
También resaltó el potencial del cobre argentino y comparó las reservas locales con las de Chile, actual líder mundial en exportación de ese mineral.
“La Argentina tiene reservas de cobre por lo menos del mismo nivel que Chile. Chile es el principal exportador mundial de cobre y Argentina exportaba cero”, aseguró.
Sobre el final de la exposición, Posse insistió en que existe una percepción social favorable al rumbo económico del Gobierno.
“Hay una comprensión bastante clara de que todo lo que hicimos hasta ahora nos llevó a un fracaso estrepitoso, y que este es el camino”, concluyó.