El presidente Javier Milei salió a dar explicaciones públicas tras conocerse la inflación del 3,4% en marzo, informada por el INDEC, y defendió el rumbo económico de su gestión en un contexto de tensión política y financiera.
Durante su exposición en el AmCham Summit 2026, el mandatario evitó relativizar el dato —que marcó una suba respecto al 2,9% de febrero— y lo abordó de forma directa, diferenciándose de prácticas políticas tradicionales.
“Voy a hablar de inflación porque no me gustó el dato y me repugna”, afirmó, al tiempo que sostuvo que comprender el fenómeno es clave para resolverlo. En ese marco, aseguró que el Gobierno tiene claro el diagnóstico y proyecta una desaceleración en los próximos meses.
El Presidente apuntó a una combinación de factores estructurales y coyunturales para justificar el incremento. Según detalló, la economía argentina enfrentó “dos shocks descomunales” en la segunda mitad del año pasado, junto con una fuerte caída en la demanda de dinero.
Además, denunció una ofensiva política contra su programa económico:
En ese contexto, Milei aseguró que, pese a la magnitud de la crisis, el modelo resistió y contó con respaldo electoral.
También explicó que el salto inflacionario de marzo responde a factores puntuales:
Según su visión, no se trata de un cambio en la tendencia inflacionaria, sino de un reacomodamiento de precios relativos.
Milei fue enfático en sostener que no habrá modificaciones en la estrategia económica. Reafirmó el equilibrio fiscal como eje central y defendió la continuidad del ajuste.
“La motosierra no para”, aseguró, al anticipar más recortes del gasto público con el objetivo de reducir impuestos.
Además, insistió en profundizar la desregulación y la apertura económica como motores del crecimiento. En esa línea, sostuvo que la inflación de largo plazo tenderá a niveles internacionales si se mantiene la disciplina fiscal y monetaria.
En un tono político, el Presidente también vinculó las dificultades económicas con intentos de desestabilización: “No fue gratis el ataque especulativo”, afirmó, y habló de intentos de “romper el modelo”.
En el cierre, Milei reforzó el sentido de su gestión más allá de los indicadores coyunturales. Aseguró que su gobierno busca “escribir la mejor página de la historia argentina” y que no cederá en sus convicciones.
“Si sale bien, Argentina habrá dado un paso para ser grande nuevamente”, concluyó.