Milei llevó su plan de ajuste a Francia y prometió blindaje electoral ante banqueros

Javier Milei selló en París una cumbre con Emmanuel Macron y defendió el superávit ante inversores.

07-10-2026 - Por Crítica Argentina

Detrás del protocolo y las alfombras rojas del Palacio del Elíseo, el presidente Javier Milei desembarcó esta tarde en París para verse cara a cara con su par de Francia, Emmanuel Macron. La postal diplomática sirvió de vidriera para la denominada Argentina Week, una cumbre donde el libertario buscó blindar inversiones europeas. El mandatario busca convencer al capital galo de que la motosierra criolla no tiene marcha atrás. Para la tribuna de inversores, el diagnóstico fue tajante: el ajuste no se negocia y la estabilidad fiscal es la única garantía de supervivencia.

El jefe de Estado aterrizó escoltado por su hermana y secretaria general, Karina Milei, vestida de rojo furioso para romper la monotonía del protocolo oficial. En los pasillos galos no hubo margen para la improvisación: la comitiva de ministros y empresarios caminó sobre brasas para vender un país previsible. La rosca diplomática se concentró en exhibir orden macroeconómico y promesas de negocios energéticos. Entre fanfarrias militares y saludos medidos, el oficialismo intentó demostrar que el tablero político doméstico está bajo control absoluto.

Frente a banqueros y ejecutivos convocados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el discurso abandonó la diplomacia de salón y apeló a la pirotecnia electoral. El mandatario alardeó sobre un fondo de contención que asciende a USD 75.000 millones para neutralizar corridas cambiarias durante el próximo calendario comicial. El oficialismo jura tener espalda suficiente para aplastar cualquier conato de corrida financiera. Con esa cifra sobre la mesa, prometió que la economía local quebrará récords históricos de crecimiento hacia el cierre del mandato.

La comitiva criolla alineó a piezas clave del gabinete como Diego Santilli, Luis Caputo y Pablo Quirno, encargados de responder la pregunta que desvela a los franceses: la sostenibilidad del shock. Los hombres de negocios galos no compran relatos y exigieron precisiones sobre cómo evitar que la calle detone el plan de déficit cero. Los empresarios europeos miran de reojo la fragilidad del esquema libertario ante la resistencia social. La respuesta oficial fue homogénea: el equilibrio financiero no cederá ni siquiera frente a las urgencias proselitistas.

En la platea escuchaban popes corporativos locales como Martín Migoya, Manuel Antelo, Horacio Marín y Marcos Bulgheroni, atentos a los nichos de inteligencia artificial y explotación de hidrocarburos. El líder libertario les garantizó que el ciclo populista quedó enterrado y que los resultados legislativos le darán mayoría parlamentaria para consolidar las reformas estructurales. El poder económico calcula el costo de entrar ahora o esperar certezas definitivas. Para el mandatario, esperar a que el país alcance la nota de grado de inversión significará llegar demasiado tarde al banquete.

El mensaje final en suelo europeo dejó una advertencia que resonó fuerte tanto en la city porteña como en las oficinas de Wall Street. Si la reelección se concreta, el líder libertario anticipa una expansión acumulada que triplicará los promedios históricos del país. El libertario apuesta todo su capital político a un choque frontal contra cualquier intento desestabilizador. Con la promesa de no repartir dádivas electorales, la comitiva cerró filas esperando que el apretón de manos con los franceses se traduzca en dólares contantes y sonantes.

Lo que tenés que saber sobre la gira de Milei en Francia

 

  • Cumbre en el Elíseo: Encuentro bilateral con Emmanuel Macron centrado en la agenda energética, desarrollo de inteligencia artificial y captación de fondos privados.
  • Respaldo de reservas: El Presidente aseguró disponer de USD 75.000 millones como paraguas financiero para contener sobresaltos del mercado en época de elecciones.
  • Proyecciones de mercado: Ratificó su pronóstico de expansión económica superior al 16% hacia el fin del mandato, supeditado a la continuidad de su programa fiscal.
  • Inquietud empresaria: Los inversores franceses consultaron específicamente por los límites sociales y políticos para mantener el ajuste sin fisuras operativas.