La decisión de Patricia Bullrich de exigir públicamente que Manuel Adorni presente cuanto antes la documentación vinculada a la investigación por presunto enriquecimiento ilícito desató un nuevo foco de conflicto dentro de La Libertad Avanza y la Casa Rosada.
La senadora nacional, que mantiene peso político propio dentro del oficialismo, defendió en privado cada uno de sus movimientos. Según dirigentes de su entorno, consideró que era necesario intervenir para evitar que la polémica siguiera escalando y empujara al Gobierno a una crisis mayor.
El planteo impactó directamente en el círculo de Karina Milei, donde reconocieron un fuerte malestar por la exposición pública del conflicto. En el entorno presidencial cuestionaron especialmente el momento elegido por Bullrich y el hecho de haber acelerado la presión sobre el jefe de Gabinete cuando, según sostienen, el funcionario ya tenía previsto anticipar la presentación de su declaración patrimonial antes del plazo legal del 31 de julio.
La polémica se instaló mientras Adorni brindaba una extensa entrevista en el canal de streaming Neura junto a Alejandro Fantino, donde intentó defenderse de las denuncias que investigan un incremento patrimonial cercano a los USD 800.000 en dos años.
En paralelo, Bullrich participaba del acto por el Día de Europa en la sede de la Bolsa de Cereales, rodeada de diplomáticos, empresarios y dirigentes políticos, en medio de un clima de fuerte repercusión interna por sus declaraciones.
Cerca de la secretaria general de la Presidencia admitieron que la jugada de Bullrich generó “un enojo sustancial” dentro del Gobierno. La principal crítica fue que la senadora no coordinó previamente su postura con el área de Comunicación y Medios que conduce Javier Lanari.
Según trascendió, Bullrich tampoco informó que daría el reportaje donde endureció su posición sobre Adorni. En sectores libertarios resumieron la situación con una frase tajante: “Se mandó sola”.
Sin embargo, la exministra de Seguridad relativizó las críticas internas. Ante sus allegados recordó episodios de su paso por el gobierno de Mauricio Macri, cuando cuestionaba públicamente políticas de la Ciudad de Buenos Aires sin que eso derivara en sanciones políticas.
Durante la entrevista con Fantino, Adorni intentó quitarle dramatismo a la interna. El funcionario aseguró que Bullrich simplemente “espoileó” una decisión que ya estaba tomada respecto de la presentación de su declaración jurada.
Además, evitó profundizar sobre la causa judicial y sostuvo que no puede brindar demasiados detalles públicos para no interferir en el expediente. De todos modos, dejó una advertencia política: “Cuando la Justicia aclare todo, voy a hablar mucho; esto no va a quedar en silencio”.
Mientras tanto, el presidente Javier Milei sigue de cerca el conflicto. La última conversación entre el mandatario y Bullrich ocurrió el lunes previo a la explosión pública de la polémica. Allí, la senadora ya había manifestado su preocupación por el impacto político del caso.
En paralelo a la crisis interna, Bullrich profundiza su despliegue territorial en la Ciudad de Buenos Aires. La recorrida por Villa Lugano forma parte de una estrategia política que, aunque todavía sin candidatura confirmada, alimenta especulaciones sobre su futuro electoral dentro del oficialismo.
El clima dentro del Gobierno tendrá un nuevo capítulo este viernes, cuando todo el gabinete vuelva a reunirse cara a cara en el Salón Eva Perón de Casa Rosada tras el viaje presidencial a Estados Unidos.