En medio de versiones difundidas en los últimos días sobre un supuesto cierre, la empresa Tía Maruca salió a desmentir de forma categórica esa información y aseguró que atraviesa un proceso de crecimiento sostenido, en línea con un nuevo esquema productivo y comercial.
Desde la compañía explicaron que no existe ningún cierre de operaciones y que, por el contrario, lograron adaptarse al actual contexto económico. El gerente general sostuvo que la firma “se reinventó para ser más competitiva” y remarcó un crecimiento cercano al 20% interanual.

Lejos de un escenario de crisis, la empresa avanzó en una reestructuración estratégica, que incluyó la venta de su planta en San Juan. Según detallaron, esta decisión permitió concentrar la producción en su sede de Luján, optimizando costos y mejorando la eficiencia operativa.
El CEO de la compañía, Pablo Tamburo, confirmó que el crecimiento incluso se ubica en torno al 25% interanual, con una producción que oscila entre 400 y 500 toneladas mensuales de galletitas.
Además, destacó que la marca viene ganando terreno frente a competidores directos, impulsada por una estrategia centrada en la relación precio-calidad, un factor clave en el actual escenario de consumo.
En cuanto a la planta de San Juan, la empresa aclaró que no cerró, sino que continúa funcionando bajo una nueva gestión. Incluso, el nuevo propietario impulsa un plan de inversión para modernizar las instalaciones.
El episodio guarda similitudes con lo ocurrido con Lumilagro, cuando también circularon versiones sobre un cierre que luego fueron desmentidas por la propia empresa.
En ese caso, la firma aclaró que continuaba operando con normalidad y que incluso había logrado duplicar sus ventas tras un proceso de reconversión productiva.
El paralelismo expone un fenómeno recurrente: la difusión de versiones de crisis que luego chocan con datos concretos de empresas que continúan operando, adaptándose y creciendo dentro del mercado argentino.