A más de tres décadas del atentado terrorista contra la sede de la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994 en Buenos Aires, nuevas pruebas reactivaron la denominada “pista iraní” en la investigación del ataque que dejó 85 muertos y cientos de heridos, uno de los hechos más graves del terrorismo internacional en la Argentina.
La información surge de nuevas declaraciones de disidentes iraníes ante la Unidad Fiscal de Investigación del atentado a la AMIA (UFI-AMIA), que volvieron a poner bajo la lupa el rol del régimen teocrático de Irán en la planificación y financiamiento del atentado.
El testimonio que generó mayor impacto apunta directamente contra Alí Asghar Hejazi, un alto funcionario del aparato de inteligencia iraní y figura cercana al líder supremo Ali Khamenei.
Según declaró el disidente Hadi Roshan Ravani, Hejazi habría sido la máxima autoridad responsable de la operación terrorista.
“Ali Asghar Hejazi era la máxima autoridad responsable del ataque contra la AMIA. Supervisó los preparativos en Irán y viajó a la Argentina para asegurarse del éxito de la operación”, sostuvo Ravani ante los investigadores.
De acuerdo con el testimonio, Hejazi habría viajado a la Argentina en 1993, un año antes del atentado, para verificar personalmente la viabilidad del ataque.
Según el relato del disidente iraní, el funcionario ingresó al país el 26 de marzo de 1993 caracterizado como “obispo”, con el objetivo de supervisar los preparativos y confirmar que los agentes involucrados en la operación fueran confiables.
Ravani sostuvo además que el dirigente iraní recibía reportes directos sobre el desarrollo del plan y que su presencia en el país tuvo como objetivo confirmar que la operación pudiera concretarse con éxito.
También afirmó que el atentado fue ejecutado por el grupo islamista libanés Hezbollah, con apoyo logístico y financiamiento del gobierno iraní.
Durante su exposición ante los fiscales, Ravani explicó el mecanismo interno que, según su testimonio, utiliza el régimen iraní para aprobar operaciones en el exterior.
Según detalló, las decisiones se toman en un organismo denominado “comité Vijeh”, presidido por Hejazi.
El procedimiento, según el relato del disidente, funcionaría de la siguiente manera:
Lo que tenés que saber
Las operaciones terroristas se discuten en el comité Vijeh.
Luego se elevan al Consejo de Seguridad Nacional de Irán.
La ejecución final requiere el aval del líder supremo.
El atentado habría sido ejecutado por Hezbollah con apoyo estatal iraní.
El testigo también aseguró que Hejazi era una de las figuras más influyentes del régimen, con acceso directo tanto al líder supremo Khamenei como a su hijo Mojtaba Khamenei, señalado como posible sucesor.
En su declaración, Ravani sostuvo que la preparación del atentado habría comenzado más de una década antes, en 1983, cuando Irán envió a Mohsen Rabbani a la Argentina.
Rabbani se desempeñó posteriormente como agregado cultural de la embajada iraní en Buenos Aires, pero según el testimonio su verdadera misión era establecer redes de contacto dentro de la comunidad musulmana local.
Según el relato:
Rabbani habría reclutado jóvenes en mezquitas locales.
Identificaba posibles colaboradores para operaciones futuras.
Trabajaba junto a Taha Abde Khodaei, consejero cultural de la embajada iraní.
De acuerdo con el testigo, ambos funcionarios enviaban informes a Teherán sobre vulnerabilidades de la comunidad judía en la Argentina, datos que habrían sido utilizados luego para planificar el ataque.
Como parte de las pruebas aportadas ante la justicia argentina, Ravani también presentó un recorte del diario iraní en farsi Iran Zamin, publicado un mes después del atentado.
El artículo mencionaba “amplias actividades terroristas del régimen en países de América del Sur, especialmente en Argentina”.
El documento también indicaba que dentro del régimen iraní Argentina era considerada un objetivo estratégico, al que se referían como “el Segundo Israel”, debido a la presencia de una numerosa comunidad judía en el país.
El mismo informe citaba además un documento del Ministerio de Cultura y Orientación Islámica de Irán, que analizaba la composición de la comunidad musulmana en la Argentina y su evolución tras la Revolución Islámica iraní.
Las nuevas declaraciones forman parte de las líneas de investigación que continúan abiertas en la causa AMIA, uno de los expedientes judiciales más complejos y prolongados de la historia argentina.