La provincia de Córdoba busca consolidarse como uno de los motores del comercio exterior argentino en medio del proceso de apertura económica impulsado por el gobierno de Javier Milei. Durante un encuentro organizado por la Cámara de Comercio Exterior cordobesa, el especialista en negocios internacionales Marcelo Elizondo sostuvo que la combinación de estabilidad macroeconómica, menor intervención estatal y adaptación tecnológica puede abrir una nueva etapa para las exportaciones nacionales.
Actualmente, Córdoba, junto con Santa Fe y Buenos Aires, concentra cerca del 70% de las ventas externas argentinas, un dato que refleja el peso estratégico de estas provincias dentro de la estructura productiva nacional. En ese marco, Elizondo aseguró que el nuevo escenario global representa una oportunidad inédita para las empresas locales.

“El mundo alcanzó un récord de US$ 35 billones en transacciones comerciales”, remarcó el analista, quien además sostuvo que el país necesita incrementar su baja participación en el comercio mundial, hoy ubicada en apenas el 0,3%.
Según explicó, el proceso de ordenamiento económico iniciado por la administración libertaria es una condición necesaria para recuperar competitividad y permitir que las firmas argentinas se integren a las cadenas globales de valor.
Elizondo advirtió que Argentina arrastra uno de los niveles de comercio exterior más bajos de América Latina en relación con su PBI, consecuencia de años de “sobrerregulación” y proteccionismo.
En ese contexto, sostuvo que las restricciones históricas afectaron la capacidad de crecimiento de las empresas nacionales. Como ejemplo, señaló que actualmente existen apenas 70 compañías argentinas con ventas superiores a los US$ 100 millones.
El especialista consideró que el nuevo esquema económico apunta a revertir ese escenario mediante reglas más previsibles y una menor presión estatal sobre la actividad privada.
Además, destacó que sectores como el agro, la energía y los servicios basados en conocimiento son los principales protagonistas de esta transformación productiva.
Otro de los puntos centrales del análisis fue el impacto de las nuevas tecnologías sobre la competitividad global. Elizondo afirmó que la revolución de la inteligencia artificial y la biociencia obliga a las empresas a ser más flexibles, horizontales e integradas en redes internacionales.
En ese sentido, resaltó el papel de las universidades y centros tecnológicos cordobeses, a los que definió como una ventaja competitiva para potenciar la innovación local.
La provincia mantiene una estructura “mesoeconómica robusta”, integrada por instituciones educativas y sectores productivos que permiten acelerar procesos de adaptación tecnológica y exportadora.
Para el especialista, el desafío ahora será sostener las condiciones de estabilidad económica y avanzar con reformas estructurales que permitan reducir costos y aumentar la productividad.
A pesar del optimismo sobre el nuevo escenario económico, Elizondo planteó que todavía existen obstáculos importantes para sostener el crecimiento exportador.
Entre ellos, mencionó la necesidad de reducir la presión impositiva, mejorar la eficiencia del Estado y modernizar la infraestructura logística. También consideró clave ampliar el acceso al crédito y mantener estabilidad cambiaria para favorecer inversiones de largo plazo.
El analista aseguró que, si estas condiciones se sostienen, Córdoba podría alcanzar un nuevo récord histórico de exportaciones durante 2026.
El planteo se da en un contexto donde el Gobierno nacional profundiza su agenda de desregulación económica y apertura al mercado internacional como parte de su estrategia para reactivar la producción y atraer inversiones privadas.