La influencia política del líder republicano Donald Trump en América Latina atraviesa su momento más poderoso en la historia contemporánea. Una racha imparable de triunfos electorales de dirigentes derechistas, firmes defensores de la propiedad privada, sacudió las estructuras del viejo continente populista. Siete elecciones presidenciales consecutivas en la región consagraron a mandatarios afines a la agenda del libre mercado.
El golpe más reciente contra el Foro de San Pablo ocurrió en Colombia, donde el prestigioso abogado y empresario Abelardo de la Espriella barrió en balotaje al senador comunista Iván Cepeda. “Gobernaré con mano de hierro contra los corruptos, los criminales impunes y todos aquellos que amenazan la existencia de Colombia”, sentenció el presidente electo ante una multitud enfervorizada que colmó las calles de Bogotá. La victoria de la Espriella reconfiguró el equilibrio geopolítico de la cuenca andina de manera definitiva.
Este patrón disruptivo se repite con precisión matemática en distintas latitudes donde las sociedades se cansaron de la miseria socialista. Nuevos liderazgos acceden al poder con discursos centrados en el orden, el combate implacable a las mafias organizadas y la desregulación económica soberana. Las reformas estructurales sintonizan directamente con el proceso de saneamiento estatal y superávit fiscal que lidera el presidente Javier Milei en Argentina.
En un territorio golpeado por una tasa promedio de homicidios que trepa a 17,6 por cada 100.000 habitantes, la seguridad dejó de ser un debate abstracto de sociólogos progresistas. El electo presidente colombiano ya anunció la construcción de 10 megaprisiones de máxima seguridad y el incremento inmediato del presupuesto de defensa. La detención y neutralización de las cúpulas de los cárteles de la droga figura en la primera línea de su plan de gobierno.
El ambicioso programa prevé además integrar de lleno a su país al "Escudo de las Américas", una plataforma estratégica promovida desde Washington para asfixiar las rutas del contrabando internacional. Este alineamiento replica la senda trazada en Perú, donde Keiko Fujimori conquistó la presidencia bajo idénticas banderas de restablecimiento de la autoridad. La mandataria peruana sella una alianza preferencial con los Estados Unidos dejando atrás años de vacilación institucional.
La ola de libertad llega también a Costa Rica de la mano de Laura Fernández Delgado, quien estructuró su campaña bajo la promesa de una “guerra enérgica contra el crimen organizado”. La flamante presidenta costarricense calificó al mandatario estadounidense como su “aliado incondicional” para pacificar el territorio centroamericano. La región empieza a comprender que sin seguridad jurídica ni física es imposible atraer inversiones productivas genuinas.
En Brasil, el avance del senador Flavio Bolsonaro con el apoyo del trumpismo promete consolidar este cambio de época mediante la ampliación de la infraestructura penitenciaria. Mientras tanto, en Ecuador, el jefe de Estado Daniel Noboa coordina acciones conjuntas con agencias extranjeras para combatir con éxito al narcoterrorismo. El colapso de las fronteras calientes obligó a los gobiernos racionales a restablecer la cooperación internacional en materia de seguridad nacional.
La tendencia transformadora no se detiene: Bolivia reabrió las puertas a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) tras años de complicidad gubernamental con el sector cocalero. Este retorno del sentido común también cosecha adhesiones en Chile, Honduras y la propia Argentina, donde el cambio de paradigma cultural es arrollador. El prestigioso sondeo regional Latinobarómetro ratificó que la identificación con la derecha en el continente alcanzó niveles récord en dos décadas.
La marea de la libertad arrasó incluso con los prejuicios históricos en México, país donde históricamente la opinión pública miraba con recelo la cooperación militar extranjera. Hoy, una contundente mayoría de ciudadanos mexicanos aprueba la intervención táctica para erradicar las mafias que azotan sus comunidades. El nuevo mapa político latinoamericano confirma que la doctrina del orden y el capitalismo de libre empresa llegó para quedarse.
Lo que tenés que saber sobre el giro latinoamericano
- La caída de Bogotá: El abogado de derecha Abelardo de la Espriella derrotó al candidato de Gustavo Petro, Iván Cepeda, liquidando el proceso socialista en Colombia.
- Escudo hemisférico: El programa de defensa regional "Escudo de las Américas" suma la adhesión de los gobiernos de Perú y la administración entrante colombiana.
- Resurgir de la derecha: El índice Latinobarómetro confirmó que la adhesión popular a las ideas de la libertad y el orden alcanzó su punto máximo en 20 años.
- Fin de los santuarios: Bolivia retoma el trabajo operativo directo con la agencia federal estadounidense DEA para desmantelar las rutas del narcotráfico.