La relación entre el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el financista Jeffrey Epstein volvió a ocupar un lugar central en el debate político y mediático. Sin embargo, una reconstrucción cronológica apoyada en documentos, testimonios judiciales y registros públicos permite establecer un dato clave: Trump fue quien cortó vínculos, excluyó a Epstein de sus propiedades y colaboró con la investigación que derivó en su condena, años antes de que el escándalo se hiciera público.
Durante la década de 1990 y comienzos de los 2000, Trump y Epstein coincidieron en eventos sociales del circuito empresarial y de alta sociedad de Nueva York y Palm Beach. Fotografías y registros confirman encuentros en fiestas y reuniones, en un período en el que Epstein aún no había sido acusado formalmente de delitos sexuales. Estas apariciones ocurrieron más de diez años antes de que se iniciaran las causas penales.
El punto de inflexión se produjo en 2004. Ese año, Trump y Epstein se enfrentaron en una disputa comercial por una exclusiva mansión frente al mar en Palm Beach, operación que finalmente ganó Trump. Desde entonces, según el propio expresidente y múltiples reportes periodísticos, no volvió a existir relación personal ni profesional alguna entre ambos.
Ese quiebre incluyó una decisión clave: Epstein fue expulsado del club Mar-a-Lago, propiedad de Trump, y se le prohibió el ingreso de manera permanente. Trump explicó que tomó esa medida tras detectar conductas inapropiadas por parte del financista, que calificó como inaceptables. La exclusión ocurrió años antes de la primera condena judicial de Epstein y marcó un corte tajante.
Cuando en 2005 la Policía del Condado de Palm Beach inició la investigación por abuso sexual de menores, Trump no fue señalado como sospechoso. Por el contrario, su nombre aparece únicamente como una fuente que aportó información.
En 2009, el abogado de las víctimas, Bradley Edwards, declaró públicamente que Trump fue la única figura prominente que cooperó de manera voluntaria con la investigación inicial, brindando datos y facilitando contactos, sin exigir ningún tipo de contraprestación.
En 2008, Epstein fue condenado por un delito estatal y cumplió una pena de prisión. Durante todo ese proceso judicial, ninguna víctima vinculó a Trump con los abusos. Los testimonios coincidieron en un punto central: Trump nunca estuvo en la isla privada de Epstein ni viajó en su avión, el conocido “Lolita Express”, donde se cometieron la mayoría de los delitos.
Documentos oficiales indican que el FBI tuvo conocimiento del caso Epstein desde 2008, pero no avanzó en una investigación federal profunda hasta 2017. En julio de 2019, Epstein fue arrestado nuevamente por cargos federales de tráfico sexual de menores.
Para ese entonces, Trump ya era presidente y reiteró públicamente que no mantenía relación alguna con Epstein desde hacía muchos años. Además, expresó su apoyo a la desclasificación de documentos judiciales vinculados a la causa.
Epstein fue hallado muerto en agosto de 2019 en una cárcel de Nueva York, en un fallecimiento oficialmente catalogado como suicidio, aunque el episodio dejó fuertes dudas en amplios sectores de la sociedad estadounidense.