Algo clave del nuevo presupuesto municipal está generando ruido fuerte en Bahía Blanca… y no es solo porque aumenta impuestos. Hay un punto que quedó flotando en el aire y del que todavía nadie ofrece una explicación concreta. Antes de llegar a eso, vale repasar qué presentó Federico Susbielles esta semana y por qué el tema preocupa tanto a vecinos y sectores productivos.
El intendente Federico Susbielles, alineado con Axel Kicillof, envió al Concejo el presupuesto 2026. El documento confirma dos definiciones centrales: más presión fiscal —incluido un nuevo tributo— y un aumento muy fuerte en partidas etiquetadas como perspectiva de género.

El combo activó todas las alarmas porque repite una lógica ya conocida: cuando falta plata, el camino no es revisar el gasto, sino aumenta impuestos a familias, comercios y al Polo Petroquímico, uno de los motores laborales más importantes de la ciudad.
Entre las medidas más cuestionadas aparece la llamada “tasa solidaria”. El nombre suena amable, pero en los hechos funciona como un nuevo impuestazo. Y el mayor impacto cae sobre las empresas del Polo Petroquímico, que ya venían acumulando cargas extra desde 2024.
Para los sectores productivos, la señal es clara: cada vez que el municipio necesita recursos, los busca siempre en el mismo lugar. Comerciantes, pymes y familias también sentirán el impacto, porque el presupuesto prevé subas en varias tasas.
Acá aparece la duda que abrió el loop del inicio. Bahía Blanca planea destinar $12.688 millones a políticas vinculadas a perspectiva de género. Es el monto más alto registrado en la ciudad y, hasta ahora, sin una explicación detallada de qué acciones concretas financiará.
El problema no es la temática en sí, sino la falta de claridad. No se sabe cómo se usará la plata, cómo se medirán resultados ni por qué el monto crece tan rápido mientras otras áreas críticas están en crisis. Varios analistas remarcan que, sin transparencia, estas partidas pueden terminar funcionando como fondos de disponibilidad discrecional.
Mientras tanto, la ciudad arrastra problemas graves: calles destruidas, obras hídricas frenadas, escuelas con fallas estructurales, déficit en infraestructura y servicios básicos que no mejoran.
Aun así, el municipio opta por reforzar rubros sin explicación pública y ampliar gasto operativo, como el aumento de más del 55% en el servicio de recolección de residuos administrado por una empresa con mayoría estatal.
El proyecto consolida un rumbo: más recaudación, más gasto y pocas definiciones sobre prioridades reales. En definitiva, el modelo fiscal que Federico Susbielles impulsa para 2026 vuelve a cargar sobre los contribuyentes mientras evita discutir la eficiencia del propio Estado.
El interrogante sigue abierto: ¿qué justifica poner casi $13 mil millones en un rubro sin detalle? Hasta que eso no se responda, las dudas sobre el presupuesto 2026 van a seguir creciendo.