Desde Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, renovó su respaldo político al mandatario argentino Javier Milei durante la sesión inaugural de la Junta de la Paz, un nuevo foro multilateral impulsado por la administración republicana para definir una hoja de ruta sobre la reconstrucción de Gaza.
En medio de su exposición, Trump sorprendió al auditorio al preguntar —en tono distendido— dónde se encontraba el presidente argentino. Acto seguido, recordó que lo apoyó públicamente pese a no hacerlo de manera habitual con candidatos extranjeros. “Lo hice porque me generó confianza”, explicó, y remarcó que Milei venía rezagado en las encuestas antes de las legislativas de 2025 y terminó imponiéndose por una amplia diferencia, según su lectura del proceso político argentino.
El jefe de la Casa Blanca también destacó la presencia del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, aliado estratégico de Washington en Europa Oriental. Ambos mandatarios compartieron ubicación por protocolo durante la sesión, y Trump subrayó que su respaldo político también alcanza a Orbán, quien enfrentará elecciones en los próximos meses en Hungría.
La participación de Milei en la Junta de la Paz consolida su posicionamiento como uno de los principales socios estratégicos de Washington en América Latina. Argentina, junto con El Salvador y Paraguay, integra el reducido grupo de países de la región que forman parte de este esquema multilateral promovido por la administración republicana.
El foro fue concebido inicialmente para abordar la reconstrucción de Gaza, aunque Trump busca ampliar su alcance geopolítico. En la sesión inaugural, anunció que varios países comprometieron más de 7.000 millones de dólares en contribuciones públicas, entre ellos Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahréin, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait.
Argentina, por su parte, no prevé realizar un aporte monetario y fue exceptuada de esa obligación por el propio Trump. Según lo expresado en la sesión, el país podría colaborar con experiencia en operaciones de paz y asistencia en contextos de conflicto, un rol técnico que evita compromisos financieros directos.
La delegación argentina estuvo encabezada por Milei, acompañado por el canciller Pablo Quirno, mientras que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, permaneció en Buenos Aires.