Mientras los defensores del viejo régimen corporativista siguen llorando el fin de los subsidios a las industrias armadurías que cazaban en el zoológico, el mercado real le da la razón al presidente Javier Milei. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, los Servicios Basados en el Conocimiento saltaron a la cancha global facturando una cifra que expone el potencial dormido del país cuando se le quita la soga fiscal del cuello. La desregulación y la previsibilidad macroeconómica empiezan a mostrar sus primeros frutos tangibles en el sector privado.
La entidad que agrupa a las principales firmas tecnológicas, Argencon, fue la encargada de certificar este hito que marca un incremento interanual del 11,7%. El dato desplaza las narrativas catastrofistas de la oposición y coloca al talento intelectual en el podio exportador, escoltando al campo y la energía. “Haber superado los US$ 10.000 millones confirma la capacidad de la Argentina para competir globalmente a partir del talento, la innovación y la calidad de sus recursos humanos”, disparó Sebastián Mocorrea, titular de la cámara empresaria.
En las oficinas del microcentro porteño, donde los programadores y contadores ya no tienen que hacer malabares con catorce tipos de cambio distintos, se respira otro aire. El récord tritura la marca previa de US$ 9.685 millones conseguida entre julio de 2024 y junio de 2025. La unificación de criterios económicos permitió que estas disciplinas representaran el 53% del total de las exportaciones de servicios durante el último año.
El gran golpe lo dieron los Servicios Profesionales —contadores, ingenieros, diseñadores y abogados que facturan al exterior desde el AMBA y el interior— alcanzando casi US$ 6.500 millones. Este segmento, que no requiere de la dádiva oficial ni de aranceles de protección aduanera, explicó el 63,7% del éxito global del sector. El laburante argentino demuestra que prefiere competir por precio y calidad antes que mendigar prebendas en los pasillos ministeriales.
A la par, el ala de Servicios Informáticos —programación, desarrollo de software puro y videojuegos— araña los US$ 3.000 millones con una proyección que mete miedo a los burócratas de la región. De hecho, los datos confirman que el ecosistema local duplica el volumen de Colombia, el competidor más cercano en el mapa latinoamericano. El crecimiento local superó con holgura la media de América del Sur y el Caribe gracias a la rápida adaptación tecnológica.
La calle habla a través de los datos del Ministerio de Economía, que registran 285.000 empleos formales en blanco dentro de este universo, sumando 9.000 puestos en un año y 17.000 respecto a 2023. Gigantes globales de la talla de Beyond y JPMorgan aceleran sus búsquedas locales orientadas a inteligencia artificial, análisis de datos y automatización. “La expansión de la inteligencia artificial generativa abre desafíos, pero también oportunidades concretas para el país”, analizó con precisión la conducción empresaria del sector.
Frente a este escenario, los intentos legislativos de la izquierda por regular o meterle mano al software atrasan un siglo. La realidad es una sola: la Argentina sale adelante vendiendo conocimiento al mundo, sin cepos ni aduanas paralelas que asfixien al creador de riqueza. El único camino para terminar con la pobreza es garantizar la libertad económica de quienes producen valor real.
El avance del software y el empleo tecnológico
- Cifra histórica: El sector tecnológico y de servicios superó los US$ 10.085 millones en ventas externas.
- Tercer motor: La actividad se consolida detrás del agro y la energía como generadora neta de divisas.
- Liderazgo regional: Las empresas locales duplican en facturación internacional a sus pares de Colombia.
- Empleo real: El registro laboral privado trepó a más de 285.000 puestos de trabajo calificados.