El bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña, conducido por Pilar Ramírez, puso en marcha una estrategia política con doble objetivo: recuperar centralidad en la agenda pública y profundizar su diferenciación del PRO en la Ciudad de Buenos Aires.
La jugada se da en un contexto atravesado por el impacto político del caso de Manuel Adorni, cuya situación genera inquietud interna, aunque desde el espacio insisten en que el movimiento responde a una decisión más amplia y no a una reacción coyuntural.
Durante la presentación de iniciativas, el oficialismo libertario buscó mostrar volumen político con proyectos vinculados a reformas impositivas, institucionales y de seguridad. En ese marco, Ramírez fue contundente: “Queremos un Estado más ágil, bajar impuestos y terminar con la burocracia”.
El paquete legislativo apunta a consolidar una identidad propia dentro del escenario porteño. Sin embargo, el bloque evitó una confrontación directa con el espacio que responde a Jorge Macri, aunque dejó señales claras de distanciamiento.
Entre las principales definiciones:
También hubo cuestionamientos por supuestas “copias” de políticas libertarias, como los créditos hipotecarios, en una señal de disputa por la agenda.
Uno de los datos más llamativos fue la apertura hacia otros espacios. Desde La Libertad Avanza no descartaron buscar acuerdos con sectores del peronismo para avanzar con reformas, pese a las diferencias ideológicas.
“El año pasado eran los primeros en querer bajar impuestos”, deslizaron desde el bloque, en tono crítico.
En contraste, evitaron mencionar al PRO como aliado estratégico y recordaron las dificultades para construir mayorías durante el último año legislativo.
Este posicionamiento se inscribe en una hoja de ruta más amplia: profundizar la diferenciación con el macrismo sin romper completamente los puentes institucionales.
Aunque públicamente lo relativizan, dentro del espacio reconocen que la situación de Manuel Adorni impacta en el clima político. La investigación por su viaje a Punta del Este y la compra de propiedades generó ruido interno.
A esto se suma:
En paralelo, comienza a tomar forma la discusión por candidaturas. Crecen las versiones sobre una posible postulación de Pilar Ramírez, cercana a Karina Milei, aunque persisten dudas sobre su nivel de conocimiento electoral.
En este escenario también aparece Patricia Bullrich, quien mantiene tensiones con la conducción libertaria. Según su entorno, no competiría en la Ciudad y se enfocaría en su rol actual.
A la vez, cerca de la ex candidata reconocen:
Mientras tanto, el Gobierno enfrenta desafíos económicos, con foco en el deterioro del poder adquisitivo y el empleo, variables clave de cara al calendario electoral.