El Gobierno nacional cerró sus primeros dos años de gestión con un dato que ya marca un quiebre histórico: la presión tributaria total descendió al 21,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2025, un piso que no se veía desde hace casi 20 años.
El relevamiento fue elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y confirma que la administración libertaria logró la mayor baja de impuestos de la historia argentina, tanto por magnitud como por velocidad de implementación.
El dato adquiere mayor relevancia si se lo contextualiza: la reducción se produjo en paralelo a la eliminación del déficit fiscal heredado, estimado en 15 puntos del PBI al inicio del mandato, y su posterior conversión en superávit, mediante un fuerte recorte del gasto público.
No hay antecedentes de un proceso similar sin emisión monetaria ni aumento de deuda.
Uno de los hitos centrales fue la eliminación total del Impuesto PAIS, que aplicaba una carga cercana al 30% sobre:
Compras en dólares
Consumos con tarjeta en el exterior
Importaciones
Adquisición de divisas para ahorro
Este tributo representaba cerca del 5% de la recaudación total en 2024 y dejó de regir el 23 de diciembre de 2024, cuando venció su plazo legal. El Gobierno optó por no prorrogarlo, a diferencia de gestiones anteriores.
La decisión impactó de forma directa en precios, costos y acceso a bienes importados.
La reducción impositiva también alcanzó a los derechos de exportación, con especial foco en el sector agroindustrial:
Soja: del 33% al 24%
Harina y aceite de soja: del 31% al 22,5%
Maíz, sorgo y girasol: recortes escalonados
Carne vacuna y aviar: alícuota reducida al 5%
Además, se eliminaron retenciones para:
Economías regionales
Productos lácteos
Carne porcina
Diversos cortes vacunos
Más de 4.400 productos industriales
El objetivo declarado fue mejorar competitividad, exportaciones y generación de divisas.
El paquete incluyó rebajas en impuestos internos y aranceles de importación, con impacto directo en precios:
Automóviles:
Eliminación del impuesto interno del 20% en determinados modelos
Reducción del 35% al 18% en otros segmentos
Baja de precios estimada entre 15% y 20%
Tecnología y electrodomésticos:
Menores impuestos a celulares, televisores y aires acondicionados
Reducción de aranceles para consolas, textiles y bienes de capital
El enfoque estuvo puesto en abaratar costos y ampliar el acceso.
El alivio fiscal también llegó al Monotributo, con:
Actualización de escalas
Aumento de topes de facturación por encima de la inflación
El objetivo fue evitar que pequeños contribuyentes subieran de categoría por efecto inflacionario, una distorsión histórica del sistema.
A esto se sumó la desaceleración de la inflación, que pasó de niveles cercanos al 25% mensual en diciembre de 2023 a cifras próximas al 2% mensual, reduciendo de forma significativa el impuesto inflacionario, una de las cargas indirectas más regresivas.
Más de 20 impuestos eliminados o reducidos
Presión tributaria: 21,4% del PBI en 2025
Nivel más bajo desde 2006
Sin déficit fiscal y con superávit
Impacto directo en consumo, producción y exportaciones
El resultado global fue una liberación histórica de recursos hacia el sector privado, sin recurrir a emisión ni endeudamiento. Según los datos disponibles, ningún otro presidente argentino logró una baja impositiva de esta magnitud en tan corto plazo.
La sostenibilidad de este esquema dependerá de la continuidad del superávit y de la evolución de la actividad económica. Por ahora, los números marcan un punto de inflexión en la política fiscal argentina.