El presidente Javier Milei participó este sábado en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Budapest, donde expuso su visión política y económica ante líderes de derecha de todo el mundo. En un discurso de alto contenido ideológico, defendió las ideas de la libertad, cuestionó el socialismo y respaldó al primer ministro húngaro Viktor Orbán.
Durante su intervención, el mandatario argentino destacó la afinidad política con Hungría y su liderazgo. “Compartimos el amor por las ideas de la libertad”, afirmó, y subrayó la relación personal con Orbán, a quien definió como un aliado clave en el escenario global.
Uno de los conceptos centrales del discurso fue la idea de la moral como política de Estado, que Milei presentó como el principio rector de su gestión.
“El orden es claro: primero la defensa del derecho a la vida, la libertad y la propiedad; el cálculo político queda al final”, sostuvo. En esa línea, citó al emperador romano Marco Aurelio: “Si no es correcto, no lo hagas; si no es verdad, no lo digas”.
El Presidente planteó que este enfoque contrasta con la historia reciente de la Argentina, a la que cuestionó duramente.
Milei aseguró que el país atravesó un siglo de políticas contrarias a esos principios. “Se puso en duda la propiedad privada, se emitió dinero sin respaldo y se endeudó a generaciones enteras”, afirmó.
Sobre la situación heredada, señaló que su gobierno asumió con más del 200% de inflación y riesgo de hiperinflación. En ese contexto, defendió el ajuste aplicado:
El jefe de Estado fue contundente al criticar el socialismo, al que responsabilizó por el deterioro económico en distintos países.
“Cuando una sociedad elige el socialismo, las cosas empeoran”, afirmó, y mencionó como ejemplos a la Unión Soviética, Cuba y Venezuela.
Además, vinculó las políticas de subsidios con estrategias electorales: “Crear dependientes es crear votantes”.
Milei también apuntó contra el rumbo político de Europa, al señalar que el continente perdió dinamismo económico y credibilidad política.
“En nombre de la igualdad destruyeron el mérito”, sostuvo, y cuestionó lo que consideró un avance sobre la propiedad privada y el Estado de derecho.
En el tramo final, el Presidente elogió el liderazgo de Viktor Orbán, a quien definió como “una de las voces más valientes de Europa”.
“Hungría decidió hacer lo correcto por sobre lo que está bien visto”, destacó. Además, le expresó su apoyo personal y político.