El presidente Javier Milei bajó al barro técnico y político en Santa Fe para desactivar otra bomba de humo armada en los despachos porteños. El mandatario liquidó la narrativa que intentaba responsabilizar al programa económico por el comportamiento del crédito privado. En el marco del 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, explicó sin vueltas la dinámica de las carteras comerciales y liquidó el catastrofismo mediático: "No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad".
El razonamiento libertario parte de una premisa técnica indiscutible que incomoda a la vieja política. La mora actual responde a compromisos pactados durante 2024 bajo supuestos inflacionarios que el propio éxito del plan pulverizó. El jefe de Estado preguntó sin rodeos "¿por qué tanto ruido?" y remató: "Como el programa económico fue más exitoso de lo que se esperaba, la licuación no fue la que se esperaba". Quienes apostaron a la licuación infinita del peso se toparon con una desinflación implacable que reordenó las tasas reales.
Los números del Banco Central confirmaron el quiebre de tendencia que los agoreros de siempre prefieren ignorar. En junio la irregularidad del financiamiento bancario al sector privado descendió hasta 7,6%, frenando el deterioro. Entre las familias el registro quedó planchado en 12,8%, cortando una racha negativa de 19 meses consecutivos de subas.
El segmento de tarjetas plásticas también mostró una recuperación palpable que desmiente el apocalipsis financiero. El atraso en plásticos retrocedió a 12,6%, un guarismo similar a estándares internacionales. De hecho, el libertario trazó un paralelismo con Estados Unidos, donde la mora ronda el 13%, para demostrar que en Argentina no existe ninguna catástrofe sistémica sino una normalización tras décadas de distorsión populista.
El pasaje más punzante de su alocución estuvo dirigido a los lobistas que ya soñaban con algún festival de subsidios o redescuentos estatistas. Milei ratificó la doctrina del riesgo moral para sepultar cualquier intento de socializar pérdidas crediticias. Disparó con crudeza: "¿Por qué hay que meterle la mano en el bolsillo a toda la ciudadanía para rescatar a los bancos, para rescatar a las entidades no bancarias?".
Para el economista libertario, trasladar el costo de malas decisiones individuales al conjunto social constituye una aberración ética innegociable. El mandatario remarcó que las malas decisiones financieras deben ser absorbidas exclusivamente por sus firmantes. Con su habitual estilo frontal, sentenció: "Si hago una operación con mi contraparte y yo me equivoco, ¿por qué carajo tienen que pagar todos ustedes? Es inmoral".
Lejos de la pasividad, el sector privado ya ensaya soluciones de mercado genuinas y sostenibles. Los bancos avanzan en renegociaciones voluntarias con tasas del 20% y plazos de hasta tres años. Paralelamente, el Poder Ejecutivo impulsa herramientas de transparencia informativa y educación financiera para que los ciudadanos decidan con libertad y responsabilidad.
El cierre de la disertación desnudó la motivación de fondo de este armado discursivo. La instalación del pánico crediticio responde al calendario hacia 2027 y al intento de sostener privilegios corporativos. Milei advirtió que "estamos entrando en el año electoral" y acusó a los sectores desplazados de fabricar incertidumbre para resguardar "el status quo prebendario y corrupto".
Lo que tenés que saber sobre la morosidad crediticia
- Causa real: Deudas tomadas el año anterior con expectativa de alta inflación que no se licuaron gracias al freno de precios.
- Quiebre de tendencia: La irregularidad privada bajó al piso reciente y cortó casi un año y medio de subas continuas.
- Comparación global: El nivel de atraso en plásticos se ubica a la par de mercados desarrollados.
- Cero salvatajes: Prohibición absoluta de usar fondos públicos o emitir dinero para rescatar deudores o entidades.
- Salida de mercado: Refinanciaciones directas entre privados con tasas accesibles y mayor transparencia informativa.