El viaje comenzó el 13 de agosto, apenas dos días después de la cumbre peronista realizada en el Hotel Emperador, donde se encontraron Massa, Máximo Kirchner, Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Gerardo Zamora. Mientras el peronismo empezaba a ordenar sus fichas rumbo a 2027, Massa armaba las valijas. La política podía esperar una semana; el Caribe, aparentemente, no.
Según la investigación, la comitiva estuvo integrada por siete personas y partió desde Montevideo rumbo a Barbados a bordo de un Gulfstream G-500 perteneciente al grupo empresario de De Narváez. La salida desde Uruguay llamó la atención porque, según fuentes consultadas por el medio, la aeronave tiene autonomía suficiente para volar desde Buenos Aires sin escalas. El detalle de la ruta convirtió unas vacaciones privadas en un asunto político.

Desde el entorno de Massa confirmaron que el viaje fue una invitación de De Narváez para celebrar los 30 años de matrimonio de Massa y Galmarini. La explicación tiene un componente estrictamente personal: el empresario y el exministro de Economía mantienen una amistad de 16 años, según esa misma fuente. Pero en política argentina hasta un aniversario matrimonial puede terminar leído como una señal de poder.
Entre los pasajeros figuraron Daniel Guerra, empresario plástico e inmobiliario y amigo de Massa; su esposa Andrea Mirón; Andrea González Iturbe, viuda de Diego Santillán, histórico colaborador de Massa en Tigre; y Andrés Ceriani, concejal del Frente Renovador en San Martín, junto a su esposa. No era un vuelo familiar cualquiera: viajaba buena parte del círculo íntimo del massismo.

El vínculo con Guerra, además, viene de lejos. Según los antecedentes publicados, ambos ya habían compartido un vuelo privado a Río de Janeiro en 2019 y Guerra recibió a Massa y al expresidente Alberto Fernández en su campo de San Andrés de Giles para celebrar el cumpleaños del entonces mandatario. La amistad también tiene memoria, contactos y una agenda que trasciende las vacaciones.
El dato que más ruido genera es el costo estimado del avión. Empresarios del sector aeronáutico consultados por LA NACION calcularon que un viaje de ida y vuelta en ese Gulfstream puede rondar los USD 200.000; como la aeronave habría realizado dos recorridos, el costo estimado llegaría a unos USD 400.000, sin contar otros tramos. Un aniversario de lujo con una factura que se mide en cientos de miles de dólares.

Massa y Galmarini regresaron el 19 de agosto, nuevamente con una ruta llamativa: Barbados, Asunción, Uruguay y finalmente San Fernando. La investigación señala además que ambos quedaron registrados con sus pasaportes italianos en el vuelo de regreso. Otra vez, demasiadas escalas para un viaje que pretendía ser apenas una escapada privada.
El viaje ocurre, además, cuando Massa vuelve a quedar bajo los reflectores de la discusión electoral. El exministro sigue siendo una pieza relevante dentro del tablero peronista y su espacio conserva vínculos territoriales y legislativos. Mientras otros hacen campaña para volver al poder, Massa parece haber decidido empezar por mantener intacta su propia agenda.
La escena tiene algo de postal política argentina: dirigentes que hablan de unidad, crisis y reconstrucción del peronismo mientras algunos de sus protagonistas se toman un jet privado rumbo al Caribe. No hay delito en viajar ni en aceptar una invitación de un amigo. El problema es el contraste: la política pide sacrificios mientras la dirigencia exhibe privilegios.
Lo que tenés que saber sobre el viaje de Massa al Caribe
- Sergio Massa y Malena Galmarini viajaron al Caribe junto a un grupo de amigos.
- La comitiva estuvo integrada por siete personas.
- El vuelo hacia Barbados partió desde Montevideo el 13 de agosto.
- La aeronave utilizada fue un Gulfstream G-500 perteneciente al grupo empresario de Francisco De Narváez.
- El entorno de Massa aseguró que De Narváez lo invitó por el aniversario de 30 años de matrimonio.
- Entre los pasajeros estuvieron empresarios, dirigentes y personas vinculadas históricamente al massismo.
- Empresarios aeronáuticos consultados por LA NACION estimaron un costo de unos USD 200.000 por ida y vuelta; el viaje completo podría rondar los USD 400.000, sin contar otros tramos.
- El viaje ocurrió apenas 48 horas después de una cumbre del peronismo con Kicillof, Máximo Kirchner y otros referentes.