El juicio oral por la denominada “Causa Cuadernos” sumó este jueves un nuevo capítulo clave. Ante el Tribunal Oral Federal 7, el sargento retirado de la Policía Federal Argentina, Jorge Bacigalupo, declaró como testigo y reconstruyó el recorrido de la caja que contenía los manuscritos escritos por el exchofer Oscar Centeno, pieza central de una de las investigaciones de corrupción más resonantes de la política argentina.
Durante su exposición, Bacigalupo confirmó que guardó durante aproximadamente un año y medio una caja cerrada que, según le había explicado Centeno, contenía anotaciones detalladas sobre recorridos, entregas y movimientos vinculados a exfuncionarios del área de Planificación Federal.
El testigo también relató cómo ese material llegó finalmente al periodista Diego Cabot, cuya investigación periodística detonó la causa judicial que sacudió al kirchnerismo y derivó en decenas de procesamientos.
La audiencia volvió a poner bajo la lupa a exfuncionarios como Roberto Baratta y Julio De Vido, mencionados repetidamente durante el testimonio.
Bacigalupo explicó ante los jueces que su vínculo con Centeno era de amistad y que el exchofer le pidió ayuda porque temía que el contenido de la caja pudiera trascender en medio de conflictos personales con su entonces pareja, Hilda María Horovitz.
“Centeno, en un momento dado, me pide si le puedo guardar un material, una caja, papelería que tenía”, declaró el ex policía.
Según relató, la caja estaba completamente cerrada con cinta de embalar y permaneció en su poder hasta comienzos de 2018. Aclaró que nunca revisó el contenido, aunque sí sabía de qué se trataba porque Centeno le había anticipado que eran “anotaciones” realizadas durante su trabajo como chofer.
El testigo además vinculó el conflicto con denuncias cruzadas entre Centeno y Horovitz. Según dijo, el exchofer sostenía que su exmujer presionaba para obtener beneficios económicos a cambio de no revelar información comprometida.
Bacigalupo afirmó ante el tribunal que esas declaraciones provenían exclusivamente de Centeno y reconoció que no tiene pruebas propias para acreditarlas.
Uno de los momentos más importantes de la declaración fue la reconstrucción del encuentro con el periodista Diego Cabot, quien terminó accediendo al contenido de los cuadernos.
Bacigalupo contó que era vecino del periodista y que decidió comentarle la existencia del material debido a la relevancia potencial de la información.
Según su relato, Cabot subió a su departamento, abrió la caja con un cuchillo y comenzó a revisar los cuadernos manuscritos.
“Vi que el hombre abría los ojos como vaca mirando el tren”, relató el testigo ante el tribunal al describir la reacción del periodista.
De acuerdo con Bacigalupo, Cabot le preguntó qué quería hacer con esa documentación y él respondió que actuara según considerara correcto. Finalmente, el periodista se llevó la caja.
Ese episodio terminó marcando el quiebre definitivo de la relación entre Bacigalupo y Centeno.
Tiempo después, cuando Roberto Baratta y Julio De Vido recuperaron la libertad en otra causa judicial, Centeno volvió a reclamar la caja.
Bacigalupo explicó que para ese momento el material seguía en poder de Cabot, por lo que debió comunicarse con el periodista para recuperarlo.
Finalmente, Cabot devolvió la caja abierta y Bacigalupo se la entregó nuevamente a Centeno en su departamento.
Fue allí donde se produjo la ruptura definitiva.
“¿Cómo que la caja está abierta?”, aseguró que le reprochó Centeno. Luego, según el testimonio, el exchofer lo acusó de “hacer negocios” con el contenido de los cuadernos.
Tras ese episodio, Bacigalupo sostuvo que nunca volvió a tener contacto con él.