El gobierno de Javier Milei tomó una decisión de alto impacto en política exterior y expulsó al principal representante diplomático del régimen iraní en la Argentina.
La medida implica declarar “persona non grata” al encargado de negocios de Irán, Mohsen Soltani Tehrani, quien deberá abandonar el país en un plazo de 48 horas, según oficializó la Cancillería.
El Ejecutivo fundamentó la decisión en el artículo 9 de la Convención de Viena, que habilita a los Estados a retirar el reconocimiento a diplomáticos extranjeros sin necesidad de justificar la medida.
Según fuentes oficiales, la expulsión se produce tras un comunicado del régimen iraní con acusaciones calificadas como “falsas, ofensivas e improcedentes” por parte del Gobierno argentino.
Desde la administración nacional señalaron que las declaraciones de Teherán constituyen una injerencia inaceptable en asuntos internos.
El comunicado oficial remarcó que la Argentina no tolerará agravios provenientes de un Estado que, además, incumple obligaciones internacionales.
La respuesta fue tanto diplomática como política: marcar límites frente a un régimen señalado por su rol en el terrorismo internacional.
Uno de los ejes centrales de la decisión oficial es la histórica negativa de Irán a colaborar con la Justicia argentina.
El Gobierno recordó que el régimen persiste en no cumplir con pedidos de captura internacional vinculados a los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel.
Además, advirtió sobre la gravedad de que personas requeridas por la Justicia ocupen cargos dentro de la Guardia Revolucionaria iraní.
La escalada diplomática se aceleró en apenas 48 horas:
Esta secuencia refleja un cambio de rumbo en la política exterior argentina, que ahora muestra un alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel.
Desde el oficialismo sostienen que se trata de una política sin ambigüedades, orientada a reforzar la credibilidad internacional y defender la soberanía.
El cierre del comunicado oficial sintetiza la postura del Gobierno: compromiso con la memoria, la justicia y la lucha contra el terrorismo.
La decisión también envía una señal hacia la comunidad internacional: la Argentina está dispuesta a actuar frente a lo que considera amenazas o agravios externos.
Este episodio marca un nuevo estándar en política exterior, basado en firmeza, claridad y posicionamiento dentro del bloque occidental.