El presidente de Donald Trump confirmó que recibió información de inteligencia sobre la vida privada del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, en una declaración que sacudió el escenario geopolítico y volvió a tensar la relación entre Washington y Teherán.
La afirmación se dio durante una entrevista televisiva, donde el mandatario ratificó versiones que ya circulaban en medios estadounidenses. Según explicó, la CIA le transmitió datos sensibles sobre el ayatolá iraní. Ante la consulta directa, Trump sostuvo: “sí, lo dijeron”, aunque aclaró que desconoce si la versión proviene exclusivamente de la agencia o si también circula en otros ámbitos.
El tema había sido anticipado el 16 de marzo por el diario New York Post, que citó fuentes vinculadas a la inteligencia norteamericana. Ese informe señalaba que la vida personal del líder iraní podría tener impacto político dentro del régimen teocrático.
De acuerdo con esas versiones, el fallecido líder supremo Ali Jamenei habría tenido reparos sobre la sucesión de su hijo. El motivo, según esas fuentes, estaría vinculado a cómo ciertos aspectos de su vida privada podrían ser interpretados dentro de la estructura clerical iraní.
El mismo reporte menciona una presunta relación prolongada con un tutor de su infancia, una versión que —según los informantes— era conocida en determinados círculos del poder en Irán.
Hasta el momento, ninguna de estas afirmaciones fue confirmada oficialmente por el régimen iraní, ni existen pruebas públicas independientes que respalden estos datos.
Durante la misma entrevista, Trump también apuntó contra sectores activistas en Occidente. Cuestionó el respaldo de grupos feministas y colectivos LGBT a causas vinculadas a Medio Oriente, señalando contradicciones con las normas vigentes en países de la región.
En ese marco, la difusión de estos informes reaviva el debate sobre el funcionamiento interno del régimen iraní, caracterizado por normas religiosas estrictas y sanciones severas.
La situación expone, además, una posible tensión dentro de la élite gobernante iraní, en un contexto donde la moral pública es un eje central del poder político. Sin confirmaciones oficiales, el tema se mantiene en el terreno de los reportes de inteligencia y las filtraciones mediáticas.