¿Qué llevó a las principales figuras del kirchnerismo a cerrar filas en defensa de Nicolás Maduro y a apuntar contra Estados Unidos? La reacción política sorprendió, generó ruido y abrió una pregunta que muchos se hacen: ¿por qué el foco estuvo puesto en Washington y no en el régimen venezolano? Esa es la clave que ordena esta historia.
En los últimos días, tras conocerse una operación de fuerzas estadounidenses en Venezuela y las versiones oficiales difundidas por Estados Unidos sobre acciones contra el poder chavista, el kirchnerismo salió con fuerza a cuestionar a la potencia norteamericana. Lejos de condenar al gobierno venezolano, dirigentes centrales del espacio defendieron a Maduro y denunciaron una supuesta violación a la soberanía del país caribeño.
La primera en pronunciarse fue Cristina Kirchner. A través de un extenso mensaje público, la expresidenta apuntó directamente contra Estados Unidos y su política exterior. En su análisis, sostuvo que la administración norteamericana volvió a cruzar límites históricos en América Latina y denunció una intervención que, según su mirada, desconoce el Derecho Internacional.
En ese marco, Cristina Kirchner habló de un “secuestro” del presidente venezolano y su entorno, sin mencionar las denuncias que pesan desde hace años sobre el régimen chavista. Tampoco hubo referencias a las acusaciones por violaciones a los derechos humanos, persecución política o falta de garantías democráticas en Venezuela. El eje estuvo puesto, exclusivamente, en criticar a Estados Unidos y en defender la idea de soberanía venezolana.
La misma línea fue adoptada por Axel Kicillof. El gobernador bonaerense difundió un comunicado oficial en el que condenó el accionar estadounidense y lo calificó como una “grave violación” a los principios del Derecho Internacional. Según el texto, las acciones de Washington afectan la estabilidad regional y sientan un precedente peligroso.
Axel Kicillof sostuvo además que Estados Unidos desconoce la Carta de las Naciones Unidas y el principio de no intervención, una postura que fue leída como una clara defensa política de Maduro, histórico aliado del kirchnerismo. Al igual que Cristina Kirchner, el gobernador evitó cualquier condena explícita al régimen venezolano.
El mensaje final del mandatario bonaerense reforzó esa posición: aseguró que la defensa de la paz y la soberanía debe estar por encima de cualquier conveniencia económica. Esa frase terminó de consolidar una postura compartida dentro del espacio kirchnerista.
Las declaraciones generaron una fuerte reacción en redes sociales. Muchos usuarios cuestionaron que, una vez más, el kirchnerismo defendió a Maduro mientras guardó silencio sobre las denuncias internacionales contra su gobierno. La polémica volvió a instalar un debate recurrente en la política argentina: hasta dónde llega la defensa de la soberanía y dónde empieza la omisión frente a regímenes cuestionados.