El Cuarto Poder en terapia intensiva: ¿cuándo llega la autocrítica del periodismo argentino?

Por: Lic. Gladys D ‘Alfonso

16-04-2026 - Por Crítica Argentina

Por años, el ritual ha sido el mismo: periodistas que se embanderan en la libertad de expresión para "revelar la verdad" y políticos que responden con acusaciones de "golpismo" o el ya clásico mote de "ensobrados". En el medio, queda una sociedad agotada que asiste al espectáculo de una guerra de trincheras donde la ética parece ser el primer daño colateral.

La democracia exige independencia de poderes, pero también un periodismo que no sea el anexo publicitario de ningún bando. El escándalo del "sobre" no es una novedad, pero su naturalización está rompiendo el contrato de confianza con la gente. Cuando el periodismo se tiñe de color ideológico por conveniencia económica, no solo pierde el medio; pierde el ciudadano, que ante la confusión generalizada termina refugiándose en la apatía, la incredulidad o, peor aún, en la desinformación.

Esta crisis de credibilidad es un campo fértil para la manipulación. Al meter a todos en la misma bolsa, se termina desacreditando a los buenos profesionales que realizan investigaciones serias sin recibir pautas espurias. No basta con señalar el sobre del rival; el periodismo argentino necesita una limpieza interna profunda y sin hipocresías.

La transparencia no puede tener ideología. Si el sector quiere recuperar su lugar como pilar democrático, la autocrítica debe ser real y estructural: hay que barrer la casa, sin importar si el que ensucia es de derecha o de izquierda. Es hora de decidir si el Cuarto Poder seguirá siendo un actor político encubierto o si volverá a ser, finalmente, el ojo crítico que la sociedad necesita.