El Gobierno de Javier Milei avanza en la implementación de una “golden visa”, un esquema migratorio diseñado para captar inversores extranjeros con alto poder adquisitivo. La iniciativa apunta a posicionar a la Argentina como un destino competitivo en la disputa global por capitales, en un contexto donde distintos países flexibilizan sus políticas para atraer dólares.
El programa contempla otorgar residencia —con posibilidad de acceso a la ciudadanía— a quienes inviertan desde USD 500.000 en el país. El objetivo central es claro: acelerar el ingreso de divisas y motorizar sectores estratégicos de la economía.

La propuesta tomó estado público tras un intercambio en redes sociales entre el diputado Juan I. Fernández y el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. El legislador planteó la necesidad de una visa especial para inversores, mientras que el funcionario confirmó que el Gobierno trabaja en esta idea desde hace más de un año.
Caputo aseguró que el interés internacional por invertir en Argentina “es enorme”, lo que refuerza que la medida forma parte de una estrategia económica más amplia y no de una decisión improvisada.


Uno de los ejes del debate gira en torno a las trabas que enfrentan hoy los extranjeros para operar en el país. Entre los principales problemas se destacan:
Estos obstáculos, según reconocen en el propio oficialismo, terminan desalientando el ingreso de capitales incluso de personas con alto poder adquisitivo.
La “golden visa” propone un cambio de lógica: en lugar de priorizar requisitos formales o largos períodos de residencia, el esquema apunta a atraer perfiles que aporten capital inmediato, generando actividad económica desde el primer momento.
La iniciativa encaja dentro del modelo económico del Gobierno, basado en la reducción del Estado y el impulso del sector privado como motor del crecimiento. En este esquema, atraer inversiones externas es una pieza clave.
El plan busca generar condiciones previsibles en un escenario global altamente competitivo, donde países de Europa, Medio Oriente y América Latina ya cuentan con programas similares.
Por el momento, no se detallaron plazos concretos ni el marco legal definitivo, lo que marca uno de los principales vacíos de información. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía aseguran que el proyecto sigue avanzando.