Arranca una duda que se repite cada vez más en Argentina y que genera ruido afuera y adentro del país: ¿el alineamiento de Javier Milei con Estados Unidos implica romper con China? La respuesta no es tan simple como parece y el propio Presidente se encargó de aclararla, con definiciones que buscan cortar de raíz versiones y lecturas forzadas.
Durante una entrevista en el canal de streaming Neura, Javier Milei ratificó su alineamiento geopolítico con Estados Unidos y elogió el liderazgo de Donald Trump, pero dejó en claro que esa postura no significa romper relaciones comerciales con China. La aclaración llegó después de respaldar públicamente una operación estadounidense en Venezuela y en medio de especulaciones sobre un posible giro brusco en la política exterior argentina.
Ante los rumores, Milei fue directo y sin rodeos: “Yo no voy a romper lazos comerciales con China”. Según explicó, existe una confusión habitual entre geopolítica y comercio, dos dimensiones que no siempre van de la mano. “Una cosa es la alianza geopolítica y otra muy distinta es la relación comercial”, remarcó.
Para sostener su postura, puso como ejemplo a Estados Unidos, que mantiene intercambios económicos con China pese a sus fuertes diferencias estratégicas. El mensaje fue claro: Argentina puede alinearse políticamente con Occidente y, al mismo tiempo, sostener vínculos comerciales con el gigante asiático.
El Presidente recordó además que esta definición no es nueva ni improvisada. Según afirmó, el alineamiento estratégico con Occidente fue parte de su plataforma electoral y una posición pública incluso antes de asumir el cargo.
En la entrevista, Milei también destacó el papel de Donald Trump en el escenario internacional. A su entender, el ex presidente estadounidense está impulsando un cambio profundo en la forma en que se ordena el mundo. “Se dejó de pensar solo en globalización y se empezó a pensar en términos de geopolítica”, sostuvo.
Para Milei, el tablero internacional está en pleno reordenamiento, con países que ganan peso y otros que lo pierden. En ese contexto, considera central la discusión sobre los regímenes autoritarios y el rol de las democracias occidentales frente a ellos.
Al referirse a Venezuela, Milei respaldó la intervención de Estados Unidos y calificó al régimen de Nicolás Maduro como una dictadura. Lo definió como un “narcoestado terrorista” y denunció vínculos con organizaciones como Irán, Hezbollah y Hamas, además de su relación con el aparato de inteligencia cubano.
También rechazó los argumentos que reducen el conflicto a una disputa por el petróleo. “No se trata de recursos, se trata de libertad”, sostuvo, citando una frase de la actriz venezolana Catherine Fulop. En esa línea, afirmó que el foco debe estar en los derechos humanos y no en los intereses económicos.
Con estas definiciones, Javier Milei buscó enviar un mensaje doble: hacia el exterior, para aclarar que Argentina no romperá lazos comerciales con China; y hacia adentro, para reafirmar su alineamiento político con Estados Unidos y su visión del orden mundial.
La clave, según el Presidente, está en entender que geopolítica y comercio no siempre van juntos. Y que, al menos por ahora, Argentina intentará moverse en ambos planos sin romper ninguno.