Por qué Argentina volvió al centro del escenario global

Argentina volvió al centro del mundo. Pero no como antes. No por crisis, escándalos ni defaults. La pregunta que muchos se hacen —y que incomoda— es otra...

07-01-2026 - Por Crítica Argentina

Argentina volvió al centro del mundo. Pero no como antes. No por crisis, escándalos ni defaults. La pregunta que muchos se hacen —y que incomoda— es otra: ¿qué cambió para que el mundo vuelva a mirar al país con respeto? La respuesta no es mágica, pero sí concreta. Y arranca con una decisión política que rompió décadas de inercia.

En 2025, Argentina empezó a ocupar un lugar inesperado en la conversación global. Medios internacionales, inversores y líderes extranjeros pusieron el foco en un país que durante años fue sinónimo de desorden. El último gesto simbólico fue claro: los lectores de The Daily Telegraph eligieron a Javier Milei como uno de los líderes mundiales del año, junto a Giorgia Meloni y Donald Trump. Antes ya lo habían destacado publicaciones económicas de peso. No es casualidad. Es señal.

El mundo no mira discursos. Mira resultados. Y lo que observa es un experimento poco común: un país que decidió ordenar sus cuentas, decir la verdad y dejar de castigar al que produce. En un contexto global lleno de líderes que prometen sin cumplir, Argentina empezó a hacer lo contrario. Primero ajustó, después estabilizó y recién ahí volvió a crecer.

Mientras afuera se reconoce el giro, adentro todavía hay sectores que lo niegan. La incomodidad tiene una causa simple: el cambio no fue cosmético. El nuevo rumbo tocó intereses. Se terminó la pauta oficial, se terminó la política de privilegios y se terminó la idea de que el Estado es una caja para pocos. La libertad de expresión dejó de depender de cheques públicos y pasó a depender, otra vez, de la credibilidad.

Esa resistencia interna convive con datos que hablan solos. En 2025 se abrieron más de 160 mercados internacionales para productos argentinos. Las exportaciones crecieron y se ubicaron entre las más altas de la historia. No hubo trucos: se eliminó el cepo, se dejó vender y se dejó competir. Cuando el Estado corre el pie, la economía camina.

El consumo también reaccionó. La venta de autos 0 km marcó el mejor registro desde 2018. La actividad económica volvió a crecer y el turismo explotó. La Costa Atlántica tuvo una de las mejores temporadas en décadas. Lejos del relato del desastre, la gente volvió a planificar, viajar y gastar. Eso solo pasa cuando hay previsibilidad.

Este cambio explica por qué Argentina volvió al radar global. No por simpatía ideológica, sino porque se animó a hacer lo que pocos hacen: ordenar primero y crecer después. Por eso Javier Milei aparece hoy en el mismo plano que líderes internacionales que discuten el rol del Estado en el siglo XXI.

 

La conclusión es simple y potente: Argentina no estaba condenada al fracaso. Estaba atrapada. Cuando se rompió ese esquema, el país respondió. Y el mundo lo notó. Ese es el dato que explica todo.