Algo se movió en silencio y no fue casual. Una reunión clave se postergó, los tiempos se estiraron y las provincias empezaron a marcar la cancha. Detrás de esa demora hay una discusión de fondo que puede cambiar reglas de trabajo y también las cuentas de cada distrito. La pregunta que muchos se hacen es simple: qué está pasando con la reforma laboral y por qué los gobernadores empiezan a levantar la mano.
En medio de las negociaciones por la reforma laboral, se postergó el encuentro previsto para este martes entre el ministro del Interior, Diego Santilli, y el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto. Finalmente, la reunión se hará el viernes a las 14 en la Ciudad de Buenos Aires. El cambio de fecha no es un detalle menor: muestra que el diálogo sigue, pero no sin tensiones.
Ziliotto es hoy el dirigente del peronismo opositor con mayor diálogo con la Casa Rosada. Participó del Pacto de Mayo y mantiene canales abiertos con Nación, aunque ya dejó en claro que no está dispuesto a acompañar cualquier punto de la reforma laboral. Su postura es clara: discutir sí, resignar recursos o perjudicar a la gente, no.
Mientras tanto, Santilli arrancó la semana con una agenda intensa de reuniones. Este lunes viajó a Chaco, donde se reunió con el gobernador Leandro Zdero, uno de los aliados más firmes del Gobierno nacional. El chaqueño fue el primero en sellar un acuerdo electoral con La Libertad Avanza y hoy aparece como un socio político clave en el armado federal.
El encuentro con Ziliotto, que iba a realizarse este martes, era considerado estratégico. El pampeano es un puente con los gobernadores peronistas más duros y su posición puede influir en el clima general de la negociación. Aunque no es un aliado automático del oficialismo, su rol es central para acercar posiciones.
Las diferencias aparecen, sobre todo, en el capítulo económico de la reforma laboral. En particular, varios gobernadores cuestionan el impacto de la reducción del Impuesto a las Ganancias que pagan las empresas. Según estimaciones del gobierno pampeano, esa modificación podría significar una pérdida de entre $20.000 millones y $35.000 millones anuales para La Pampa. Menos recaudación, menos fondos para las provincias.
Ziliotto ya había marcado su postura en reuniones anteriores con Santilli y con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, durante las negociaciones por el Presupuesto 2026. Allí rechazó la “ley de leyes” y reclamó una deuda superior a los $400.000 millones que Nación mantiene con su provincia.
“El problema no es la palabra reforma”, repite el gobernador pampeano. El límite, según explicó, aparece cuando los cambios afectan los intereses provinciales o golpean directamente a la gente.
La agenda del ministro del Interior sigue este miércoles en Chubut, una de las provincias más afectadas por los incendios, y cerrará el jueves en Mendoza con el gobernador Alfredo Cornejo. Pero el foco sigue puesto en el viernes: ese encuentro con Ziliotto puede definir mucho más que una fecha en el calendario. Puede marcar el rumbo real de la reforma laboral.