Arranca la cuenta regresiva. Hay un dato que muchos municipios preferían que no se vea y ahora quedó expuesto. ¿Por qué algunos precios son más caros según la ciudad donde comprás? La respuesta no está en el comercio, sino en las tasas que se esconden detrás de cada ticket.
El Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, lanzó el Portal de Transparencia Tributaria para mostrar, por primera vez y de forma clara, qué impuestos y tasas cobra cada municipio del país. La herramienta, impulsada por el ministro Luis Caputo, busca resolver una duda básica de miles de vecinos: qué se paga realmente en cada compra cotidiana y por qué el bolsillo rinde cada vez menos.

El foco está puesto en el llamado infierno fiscal municipal. Muchos intendentes aseguran no cobrar impuestos, sino tasas por servicios. Pero el problema aparece cuando esas tasas se calculan sobre los Ingresos Brutos. Ahí está la trampa: se transforman en un impuesto encubierto a las ventas. No importa si el servicio existe o no, se paga igual. Eso genera doble imposición y castiga la facturación de empresas y comercios.
Un caso emblemático es Córdoba Capital. Bajo gestión peronista, la ciudad aplica una tasa del 5% a la actividad bancaria, calculada sobre cada cuenta. En contraste, Bell Ville cobra un 3%. La diferencia deja un mensaje claro: la presión fiscal no es una obligación, es una decisión política. Con menos carga, también se puede gestionar.

Las tasas municipales también impactan de lleno en el consumo. En Río Cuarto, los supermercados pagan una alícuota del 3,40% sobre sus ingresos. En Villa María, el porcentaje llega al 2,50%. Estos costos no los absorbe el comercio: se trasladan a precios. El resultado es una canasta básica más cara y un golpe directo al poder adquisitivo de las familias.
La publicación de estos datos generó malestar en varios intendentes. Guillermo de Rivas, jefe comunal de Río Cuarto, habló de una ofensiva política y apuntó contra la Nación por retirarse de funciones. Desde el Gobierno responden que ordenar la economía exige austeridad y terminar con tasas que solo sostienen estructuras políticas infladas.

No todos reaccionaron igual. El intendente Juan Manuel Moroni, de Bell Ville, celebró la iniciativa y ratificó su compromiso con la baja de impuestos. Incluso anunció la eliminación de guías para el traslado de hacienda. Su postura muestra que otra forma de administrar es posible: con menos presión, más eficiencia y sin asfixiar al sector productivo.
El Portal de Transparencia Tributaria deja al descubierto una realidad incómoda. Ahora los datos están sobre la mesa. La pregunta es qué van a hacer los municipios cuando los vecinos empiecen a mirar con lupa cuánto les cuesta vivir en su propia ciudad.