Mientras muchos miran la baja puntual del consumo interno, hay un dato que explica todo y cambia el panorama completo. Está en las exportaciones y marca un antes y un después para el sector yerbatero.
El mercado de la yerba mate cerró noviembre con cifras récord que confirman un hito histórico para la actividad. Aunque el consumo local mostró una desaceleración momentánea, las exportaciones siguieron firmes y empujaron al sector a niveles nunca vistos.
Según datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate, durante noviembre se exportaron 4,9 millones de kilos de yerba mate. Con ese número, el acumulado entre enero y noviembre de 2025 alcanzó los 53,6 millones de kilos. Para dimensionarlo: en todo 2024 se habían exportado 43,8 millones. Es decir, el récord anterior ya quedó muy atrás.
El impacto se nota aún más al mirar el mercado completo. Sumando consumo interno y ventas externas, el sector yerbatero llegó a 300,5 millones de kilos comercializados en los primeros once meses del año. Nunca antes se había alcanzado ese volumen. En términos interanuales, la demanda total creció en más de seis millones de kilos respecto de 2024.
En el plano local, los números muestran matices. En noviembre se despacharon 17,8 millones de kilos al mercado interno, una caída cercana al 19% frente al mes anterior. Sin embargo, en el acumulado anual el consumo interno creció un 3,7% y rozó los 247 millones de kilos. La baja de noviembre responde más a factores estacionales y ajustes de stock que a una caída real del consumo.
Detrás de este cambio aparece un factor clave: la desregulación. La eliminación de precios administrados permitió transparentar costos, recuperar señales reales del mercado y dejar atrás un esquema que durante años frenó inversiones y limitó el crecimiento exportador. Con reglas más claras, la cadena volvió a moverse.
El resultado es concreto: más exportaciones, mayor volumen total y un sector que vuelve a ser competitivo afuera. La yerba mate argentina gana espacio en mercados internacionales que demandan calidad y continuidad en el abastecimiento.
En paralelo, el Gobierno nacional avanzó en la normalización institucional del Instituto Nacional de la Yerba Mate. La designación de nuevas autoridades y la actualización del valor de la estampilla que financia al organismo buscan fortalecer su funcionamiento, sin regresar a controles de precios que ya demostraron no funcionar.
Los datos dejan un mensaje claro. Con menos trabas, reglas simples y apertura comercial, la yerba mate argentina no solo resiste: crece, bate récords y vuelve a posicionarse en el mundo. Y lo que pasó en noviembre puede ser solo el comienzo de una etapa todavía más fuerte para toda la cadena productiva.